Relacionan la secreción de insulina con el aumento de peso al dejar de fumar

Investigadores austriacos descubren que el peso corporal y la cantidad de grasa aumentaron a los tres meses de haber abandonado el tabaco


Una de las razones que exponen los fumadores para no abandonar el consumo de tabaco es el miedo a engordar. Muchos investigadores han especulado sobre la existencia de una relación metabólica entre el hecho de dejar de fumar y ganar peso, pero no existía ningún estudio que respaldase dicha afirmación. Ahora, un equipo científico de Austria ha descubierto una relación entre la secreción de insulina y el aumento de peso tras dejar de fumar.

Los sujetos de estudio eran fumadores sanos participantes en un programa de abandono del hábito de fumar. Todos ellos se sometieron a pruebas de tolerancia a la glucosa de tres horas (OGTT) cuando aún fumaban y después de al menos tres y seis meses tras haber dejado de fumar. La investigadora y su equipo también midieron la composición corporal de los sujetos.

El equipo liderado por la doctora Marietta Stadler del Hospital Hietzing de Viena (Austria) midió la secreción de insulina por células beta del páncreas en ayunas y tras haber consumido glucosa. Su apetito se evaluó tras haber comido con libertad. Los investigadores también midieron los niveles en ayunas de distintas hormonas que influyen en la regulación de la absorción de energía.

“Descubrimos que el peso corporal y la cantidad de grasa aumentaron a los tres meses de haber abandonado el tabaco en un 4 % y un 22 % respectivamente -afirmó Stadler- y tras seis meses el aumento fue del 5 % y del 35 % respectivamente”. Añadió que los descubrimientos metabólicos más sorprendentes fueron un aumento de la primera fase de secreción de insulina, tras la prueba de la glucosa, y un aumento de la absorción de carbohidratos en pacientes que habían dejado de fumar hace tres meses.

Los sujetos presentaron a los tres meses una resistencia a la insulina en ayunas importante en lugar de una respuesta reducida a la insulina como sería lo normal. El resultado fue distinto a los seis meses. “La sensibilidad dinámica a la insulina (la sensibilidad a este compuesto en el estado postprandial) evaluada durante la OGTT no se modificó en ningún momento”, afirmó. “La concentración de neuropéptido Y (NPY) 2 en ayunas había aumentado a los tres meses pero no a los seis. Entendemos que las alteraciones en la secreción de insulina podrían están relacionadas con un mayor deseo de consumir carbohidratos y con el aumento de peso que experimentan muchas personas al dejar de fumar. No obstante, el aumento de la secreción de insulina y en la ingesta de carbohidratos parecen ser efectos pasajeros de dejar de fumar, ya que estos cambios no se aprecian después de seis meses aunque los participantes ya hayan engordado”.

Los descubrimientos también muestran que el aumento en la secreción de insulina no era tan evidente en los sujetos que habían dejado de fumar durante al menos seis meses como en los que recayeron a los tres meses. “Todos estos factores son indicios que contribuirán a comprender mejor los procesos metabólicos relacionados con el aumento de peso tras dejar de fumar”, informó Stadler. “Cuanto más sepamos sobre la base biológica de este fenómeno, mayores probabilidades tendremos de controlarlo”

El equipo científico a cargo del estudio planea comparar los sujetos de esta misma investigación con un grupo de no fumadores de la misma edad con el objetivo de determinar si la función de las células beta cambian en aquellos que vuelven a fumar y no sólo durante el periodo en el que lo dejan.

La doctora Stadler concluyó: “También proponemos un debate sobre nuestros resultados con expertos en campos como la adicción o la medicina del comportamiento para así recopilar ideas e hipótesis sobre la razón por la que el consumo de tabaco provoca estos efectos metabólicos. De esta forma se podrán planear estudios que abarquen la gran cantidad de disciplinas relacionadas con este importante ámbito científico”.

Fuente: Cordis Europa

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