La inflación 2012 del Indec fue menos de la mitad que para los privados: 10,8%


El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió las variaciones del índice de precios al consumidor (IPC) correspondientes a 2012, que indican una suba del 10,8% anual. En diciembre, los precios minoristas subieron un 1% contra el mes anterior.

Una vez más, la suba de precios del Indec es menos de la mitad de la presentada por diputados de la oposición bajo el nombre de índice Congreso, que proyectaron una inflación del 25,6% para todo 2012. Este indicador surge de un promedio simple entre los cálculos de consultoras privadas, que no publican sus propios cálculos por las multas que han recibido por dicha difusión. Para diciembre, el cálculo privado arrojó una inflación del 2,1 por ciento.

El alza oficial de los precios en diciembre de 2012 fue liderada por los rubros de transporte y comunicaciones, con un 3,8%; atención médica y gastos para la salud (2,2%); esparcimiento, con un 1,3 por ciento; y equipamiento para el hogar, con un 0,7 por ciento.

“Los problemas de gestión en la política macroeconómica y la insostenibilidad de la política fiscal se reflejan en la inflación. En 2009, la economía se desaceleró y la inflación se redujo, pero eso no pasó en 2012: se creció menos pero la inflación no bajó, incluso tomando las estadísticas oficiales”, dice a Infobae Maximiliano Castillo Carrillo, director de ACM Consultora y ex gerente de Análisis Macroeconómico del BCRA (2005-2009).

Desde la intervención del Indec en enero de 2007 hasta 2012, la inflación oficial acumulada fue de 54,6 por ciento. En cambio, la inflación calculada por las consultoras privadas –y en los últimos dos años, por el IPC Congreso– acumula una suba de 136,4% en los últimos seis años. El menor nivel de inflación en el gobierno de la presidente Cristina Kirchner fue en 2008, con un 7,2% anual, contra el 24% de los privados.

Para Gustavo Perilli, socio de AMF Economía, en el corto y mediano plazo “el sinceramiento es imposible porque el déficit fiscal y los reclamos de los acreedores provocarán `una tormenta perfecta´ que se traducirá en una posible estanflación”.

 

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