Lucha de poder: Cargill volverá a cerrar sus puertas si aceiteros retoman medidas de fuerzas

La multinacional advirtió su decisión en caso que se retoman los paros sorpresivos en los predios de Villa G. Gálvez y Punta Alvear. Alegan falta de seguridad

Una tremenda pulseada libran el Sindicato de Aceiteros Rosario y la multinacional Cargill en torno al rechazo y sostenimiento, respectivamente, de la decisión empresarial en cesantear a 33 trabajadores, en sus plantas de Villa Gobernador Gálvez y Punta Alvear, para ser reemplazos por toros tantos nuevos operarios. Claro, esto es solo la punta de un iceberg que va más allá de este hecho en sí y que en el fondo esconde el verdadero motivo del conflicto: quien tiene más poder.

Ayer, se libró una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Provincia, en Rosario, entre las partes conflictuadas, y se resolvió pasar a un cuarto intermedio, hasta el próximo lunes. Mientras tanto, las diferencias siguen sin resolverse.

El pasado jueves, la  multinacional decidió cerrar los citados complejos oleaginosos suspendiendo a los 500 trabajadores que agrupa, sin goce de haberes, alegando razones de seguridad a raíz del sostenimiento de paros sorpresivos en rechazo a los aludidos despidos. La firma entiende que de esa manera, es imposible sostener el ritmo de producción sin que se  resguarden todas las medidas de seguridad e higiene laboral mínimas.

Y si bien hoy reabrió las plantas, dejó en claro, y planteado en la reunión conciliatoria, que si se retoman las medidas de fuerzas, volverá a cerrarlas.

Empresa y el gremio habían solicitado, el pasado viernes, la intervención de la Provincia luego que la multinacional decidiera el lockout. El gerente de Recursos Humanos, Marcelo Patriarca, y la responsable de las plantas santafesinas, Mónica Castillo, reiteraron sus argumentos sobre la decisión de parar las plantas de molienda en pos de garantizar la seguridad de los trabajadores, informó el diario rosario/12.

“No se resolvió nada, como preveíamos, y si Cargill arranca mañana (por hoy) vamos a continuar con la medida de fuerza”, advirtió Adrían Dávalos, secretario general del Sindicato de Aceiteros de Rosario, dejando en claro su posición provocadora.

“Si Cargill tiene problemas de seguridad o de producción es por negligencia de ellos o por falta de mantenimiento, no por los trabajadores”, agregó.

 

El caso operará como un antecedente a futuro en un sector en el que, durante los últimos años, el peso del sindicalismo ganó enorme preponderancia con la venia dada por el gobierno kirchnerista, hecho que los gremialistas no desconocieron ni ocultaron.

Es más, no hace mucho, sus pares sanlorencinos organizaron un encuentro intersindical en Puerto San Martín para recibir al ex ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, a quien le agradecieron sus gestiones en pos de favorecer el crecimiento de la estructura sindical aceitera.

Vale decir que en este caso, la pulseada la libra solo el gremio rosarino, ya que el sanlorencino parece haber abandonado su discurso combativo luego de ser uno de los primeros en acordar, ene enero pasado, el aumento salarial del 15 por ciento propuesto por el macrismo, casi sin discusión y lejos de su período habitual de discusión paritaria.

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