Nervios, ansiedad y euforia: cómo vive el cerebro un Mundial tan reñido

Algunos de los síntomas que se activaron por estas horas en millones de argentinos y que consecuencias trae

Ruborización, temblores, sudoración, taquicardia, agitación , deseos intensos de adelantarse en el tiempo. Esos son algunos de los síntomas que se activaron por estas horas en millones de argentinos. Tranquilos, el diagnóstico era el mismo: estábamos atravesando el partido más sufrido del el partido de Argentina contra Nigeria. “No puedo más. Creí que me moría. Sufrí como un condenado cada minuto. Pero seguimos en juego”, dice ahora aliviado Ramiro Luna, 36 años, programador. Desde las 15, cuando empezó a jugar la Selección, los nervios se retorcieron y empezó a sufrir. La música, la previa, la transmisión en vivo desde Rusia, todo hacía que la tensión fuera en aumento. Cuando llegó el penal para Nigeria, casi se le sale el corazón. “Listo, nos volvemos, pensé. Pero no, todo se dio vuelta y estamos otra vez en juego”, dice afónico.

Esta es una copa no apta para ansiosos, explican en el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta). Y apuntan que la tensión que viven los fanáticos del fútbol en un Mundial puede desencadenar trastornos de ansiedad o agudizar los existentes.

¿Qué le ocurre al cerebro antes, durante y después del partido? “En la previa, reina la ansiedad anticipatoria. No importa lo que ocurre en el presente. El cerebro está enfocado en prever lo que va a pasar. Durante el partido, el cerebro recibe una descarga de adrenalina y noradrenalina que nos prepara para reaccionar ante un peligro. Nos pueden transpirar las manos, o podemos sentir necesidad de movernos, porque esa descarga de adrenalina nos prepara para luchar o para huir”, explica Liliana Traiber, jefa de la clínica de ansiedad y traumas del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco). Por eso pueden aparecer síntomas físicos como mareos, dolor de estómago. “No es negativo, es una respuesta adaptativa del cuerpo ante un aumento de los niveles de estrés”, explica.

El Mundial de fútbol es un evento que provoca de por sí euforia y fanatismo que llevan a alcanzar importantes niveles de adrenalina y nerviosismo en la población. El país se para y toda la atención está puesta en ese resultado. Cuando ese partido, encima define una continuidad o una salida del campeonato, los niveles de adrenalina que se liberan durante la previa al partido, explican los especialistas, son mayores aún.

¿Por qué liberamos más adrenalina a medida que se acerca la hora de inicio del partido? La adrenalina se genera tanto por la expectativa como por la incertidumbre. Por eso, durante la previa, aumentan los niveles de tensión y junto a éstos, aumentan los niveles de ansiedad, explica Gabriela Martínez Castro, directora del Ceeta y especialista en trastornos de ansiedad y terapia cognitivo conductual de tercera generación. “En aquellas personas que ya poseen predisposición a la ansiedad, y no lo saben, este tipo de eventos, como el mundial, pueden gatillar trastornos como el trastorno de pánico, el trastorno por ansiedad generalizada, y por último, el de ansiedad social, ya que solemos reunirnos para ver los partidos, y eso induce a la interacción social”, agrega.

Un lector de emociones, en la ORT

FanaTIC es una máquina inteligente creada por docentes de la Escuela ORT que analiza cómo se vive el mundial en la escuela y qué emociones se despiertan a los alumnos durante la previa al partido. Los docentes de la orientación Tecnología de la Información y la Comunicación prepararon a la máquina, desarrollada con tecnología IBM Watson, para partir de un sistema de reconocimiento visual de inteligencia artificial detectar sentimientos de alegría y tristeza e interpretar cuál es el impacto que genera en la escuela cada partido al que se enfrenta Argentina.

ara el primer partido, la FanaTIC recopiló gestos y sacó sus propias conclusiones: estimó que un 66% de la comunidad educativa percibía que Argentina resultaba victoriosa, mientras que un 34% optaba por la negativa. En la previa del partido siguiente, contra Croacia, ya eran menos los optimistas: 61%. Y la última medición, previa al partido con Nigeria indicaba que sólo al 51% este partido le despertaba sensaciones positivas.

Qué es la ansiedad social

Además, explican los especialistas, en muchos otros casos se puede dar otro cuadro como la ansiedad social, que ocurre por el temor colectivo a quedar expuesto, en este caso ante una eventual eliminación. Los síntomas más frecuentes son la ruborización, temblores, sudoración, taquicardia, agitación respiratoria y hasta, en los casos más graves, ataques de pánico.

“Mientras miramos fútbol disfrutamos y también sufrimos. Aunque hablar de sufrimiento pueda parecer exagerado, a veces es un padecimiento literalmente orgánico. Está demostrado que asistir a un partido de fútbol es un factor de riesgo para las enfermedades cardíacas. En 2008, la revista New England Journal of Medicine publicó las conclusiones de un estudio que se hizo en Alemania 2006, durante la Copa Mundial. La conclusión fue que mirar un partido de fútbol angustiante aumenta al doble el riesgo de desarrollar un evento cardíaco, debido al estrés que las personas sienten durante 90 minutos”, apunta Jorge Dotto, autor de El ADN del placer, de editorial Paidós.

“La ansiedad anticipatoria puede llevarnos a planteos reduccionistas, del tipo de todo o nada. Por ejemplo, pensar que cuando Nigeria metió el penal, nos habíamos quedado afuera del Mundial. Ese tipo de pensamiento no ayuda y nos puede jugar en contra. Es recomendable mantener a raya la ansiedad, enfocarse en el momento presente, en qué está ocurriendo aquí y ahora. Así, se bajan los niveles de ansiedad”, agrega Traiber.

Después del partido, con un resultado positivo, el cerebro recibe una descarga de dopamina, que se traduce en una sensación de placer y alegría y sube la concentración de testosterona, que en el caso de los hombres se refuerza la autoestima. Perder el partido, resulta en todo lo contrario.

“Gritar un gol puede ser una fuente de felicidad total y el momento más placentero de la semana. En cambio, ver perder a tu equipo en un partido decisivo puede generar una tristeza capaz de prolongarse por días. Las emociones movilizan las hormonas. En el plano molecular, la testosterona se eleva en la sangre cuando nuestro equipo gana y disminuye sus niveles cuando pierde. Por este motivo, ganar estimula la masculinidad y la autoestima”, detalla Dotto.

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