“Gracias a la Pantera Rosa alimenté a toda mi familia y hasta construí mi casa”


Hace pocas semanas las redes sociales explotaron en la ciudad de San Lorenzo con una foto muy particular: la Pantera Rosa, personaje que supo cobijar el amor de miles de niños en la Plaza San Francisco. En una distendida entrevista con el portal Criterio Informativo, Domingo Olivera, su alter ego, recordó sus vivencias y anécdotas más destacadas.

Domingo se puso en la piel del mítico personaje rosado durante 26 años, ente 1978 y 2004. Vivía en Capitán Bermúdez, y desde allí caminaba todos los sábados y domingos para instalarse por varias horas en la plaza ubicada en Av. San Martín y Av. del Combate de San Lorenzo.

“Gracias a la Pantera Rosa pude alimentar a mi familia, mandar a mis cuatro hijos a la escuela y construir mi casa”, sintetiza Domingo Olivera.

La primera aparición de la pantera ocurrió en los carnavales del año 1978. “Eran tiempos de malaria y me iba caminando y llorando con la patineta al hombro hacia San Lorenzo. No tenía ni siquiera para pagar el pasaje. Caminaba entre siete u ocho kilómetros. Yo quería al menos pasear a cinco pibes. Así conseguía comprar el kilo de pan y la carne. Si conseguía algo más entonces sí me volvía en colectivo. Muchísimas veces me volvía caminando para ahorrar esa platita”, recuerda Domingo con angustia.

Y la época de la “malaria” fue para Domingo un paso hacia el esfuerzo, tanto que terminó con construyéndose su casa. Pero antes tuvo un encuentro con el ex intendente –fallecido- Hugo Rippa, quien enterado de su situación le ofreció una vivienda.

“Un domingo se acercó el Director de Tránsito para avisarme que el intendente quería que fuera el lunes a las 6 de la mañana a la Municipalidad. ¡Y yo me preguntaba qué había hecho! Fui al otro día y me recibió con café con leche y medialunas. Tenía un hambre que pedí que me repitieran el desayuno. Entonces me preguntó si tenía casa y le respondí que ya tenía construidos los cimientos con apenas 70 centímetros de pared en las piezas y el baño. Construía a medida que iba teniendo plata. Me ofreció un departamento en el barrio Fonavi y me negué. Y le recordé que mi madre me decía que todo se consigue en base al esfuerzo. Le pedí que se lo diera a mi hermano que estaba casado con una mujer discapacitada. Rippa me felicitó aunque haya rechazado esa oferta. Yo sabía que iba a terminar construyendo mi casa”, contó Domingo.

Foto Pablo Soria para Criterio Informativo

Hoy, con 74 años, Domingo Olivera guarda sus días de Pantera Rosa en su corazón. Y aunque no descarta volver a encarnar el personaje, atesora cintos de momentos, anécdotas y, especialmente, sonrisas.

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