Aceiteros y empresarios siguen sin acordar un aumento salarial y vuelven a reunirse esta tarde


Cargill, una de las industrias con la posición negociadora más dura respecto a lo reclamado desde el sindicato aceitero local.

El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) del departamento San Lorenzo y el grupo de industriales que conforman el complejo sojero de San Lorenzo, Puerto San Martín y Timbúes, volverán a reunirse esta tarde, desde las 14, en la sede de la Secretaría de Trabajo de la Nación en capital Federal.

Las partes discuten el proporcional de aumento en los salarios y el monto que tendría un potencial bono para fin de año, una gratificación que viene formalizándose desde hace por lo menos una década, pero que se supone que no es obligatoria.

Hace unas semanas atrás, luego de una medida de fuerza extrema desarrollada por el gremio, algunas empresas convinieron un incremento en los haberes retroactivo a septiembre y octubre de 6 por ciento cada uno, pero otras hicieron caso omiso.

Gremio e industriales se reunieron ayer en la Secretaría de Trabajo sin llegar a acuerdo alguno. Hoy repiten el encuentro.

Por eso, ayer volvieron a entablar negociaciones, pero tampoco hubo acuerdo. Por dicha razón, retomarán el diálogo hoy.

De acuerdo a lo informado por Daniel Succi, secretario gremial de la organización obrera, el empresariado sigue remiso a acceder a las condiciones del gremio, pues no solo no coinciden en el monto de la gratificación anual, sino tampoco en el porcentaje a ajustar en los salarios a fin de cerrar la paritaria 2018.

“Si bien elevaron algo su propuesta para el bono de fin de año, seguimos lejos; ellos propusieron un aumento de hasta 30 por ciento respecto a los valores de 2017 y nosotros solicitamos, por lo menos, 42,5 por ciento para acompañar así el ritmo inflacionario de todo este año”, declaro el sindicalista a FM 93.5.

Daniel Succi (SOEA), tuvo declaraciones poco conciliatorias e insiste con un bono de fin de año con 42,5% de aumento.

Sobre el aumento salarial, SOEA reclama la misma recomposición ya suscripta con algunas industrias (Cofco, Vicentín y Renova) consistente en un 6 por ciento para septiembre y otro tanto para octubre, que se suma así al 15 por ciento acordado en enero.

En conclusión, mientras los industriales apuestan por negociar un convenio con características similares al que se negocio días atrás con la Federación de Trabajadores Aceiteros, el gremio local insiste con imponer sus propios pedidos y proyecciones que le permita diferenciarse de sus adversarios sindicales.

“Nuestros compañeritos acordaron un bono para fin de año de 25 por ciento superior al del 2017″, destacó Succi en mención a lo que considera un bajo índice de aumento y aludiendo de forma más que despectiva a lo que desde la federación sindical convino con la patronal.

Cabe destacar que si bien un bono o graficación de fin de año es considerado un premio que se refiere a la productividad obtenida en una empresa, a la colaboración del trabajador en pos de lograr dicho objetivo o por las razones que un patrón considere, no tiene carácter obligatoria alguno y es una voluntad del empresario en otorgarlo, o no. Sin embrago, en este caso es un “hecho” adquirido a modo de derecho y que los industriales del sector vienen abonando ininterrumpidamente desde hace más de una década, lo que lo convierte, para los sindicalistas, en un item salarial más.

 

 

 

 

 

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