Bunge: Industriales que ignoran a sus vecinos y mandan desde Buenos Aires


El caso que padecen un grupo de vecinos de la agroexportadora Bunge, en Puerto San Martín, es un caso fiel que demuestra cómo desde Buenos Aires, o incluso desde Brasil u otra parte del mundo, los industriales quieren resolver situaciones que ignoran por el mero hecho de minimizar el impacto que su producción genera a la sociedad que rodea sus plantas fabriles.

¿Cómo desde Buenos Aires se puede resolver algo tan complejo como la convivencia a diario entre vecinos y una industria que, por su sistema de producción, es contaminante al medio ambiente? ¿Cómo desde Buenos Aires se puede ignorar esta realidad? ¿Cómo desde Buenos Aires se puede ser tan necio y rechazar los consejos que pueden darle (si es que lo hacen) un gerente de planta o una cámara empresarial?

Este error, como ya han incurrido otros, es el que comete Bunge. Y  también ADM.

Un grupo de vecinos que tienen sus viviendas en el barrio Cerana aguardan a que las dos cerealeras cumplan con su palabra de comprarles sus viviendas. Esta fue la propuesta elevada hace unos meses atrás para solucionarles, definitivamente, los continuos inconvenientes de impacto ambiental. Es que una y otra empresa tiene sus portones de acceso para camiones casi enfrente de sus casas, hasta donde también llega el polvillo de la molienda y/o de la carga de granos y harinas en los buques de ultramar.

Hay experiencias en la materia que tuvieron buenos resultados. Con justicia, los vecinos reclamaron y las respuestas llegaron, tales los casos de Molinos Río de la Plata (hoy Molinos Agro) y Nidera (hoy Cofco). Una y otra fueron negociando con los vecinos, adquirieron sus propiedades y les facilitaron gestiones para adquirir otra.

Aquí, el planteo es distinto y la intención de las multinacionales es comprar en paquete, esto es, en una sola negociación varias unidades habitacionales. Este planteo genera dificultades pues, cada uno aguarda recibir un dinero diferente (cada propiedad tiene su valor) y en algunos casos no tienen toda la documentación en regla, ergo, la transacción se relega.

A pesar de la mediación del intendente Carlos De Grandis, que fue hasta Buenos Aires y se reunió con los directivos de Bunge y ADM, hasta ahora no hay solución. Sin embargo, forzó a que una y otra empresa se reuniera con los vecinos afín de iniciar un nuevo proceso de negociación; por ahora en eso están y por tal razón suspendieron los cortes de calle que semanas atrás llevaron adelante para entorpecer el ingreso de camiones con materia prima.

Este barrio es tan antiguo como la ciudad. Ya existía cuando era un pueblo y su asentamiento surgió por la presencia de una estación ferroviaria.

Bunge, por entonces no existía como tal, sino que se llamaba Indo y estaba bastante lejos, geográficamente, de este reducto. Y AGD se llamaba Toepfer y tenía un muelle mucho más pequeño y sin la actual capacidad de carga.

Tras la debacle de los años ’90 en el Cordón Industrial, se impuso el modelo sojero y ambas firmas se expandieron, a tal extremo de casi rodear al barrio. de hecho, durante el gobierno del intendente Daniel Sorrequieta le vendieron algunas calles que permitió la ampliación de sus plantas, pero sin dimensionar lo que hoy sucede.

Por el momento se abrió un status quo, pero los vecinos siguen firme en su propósito para que las multinacionales cumplan sus promesas.

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