La historia del nene que resistió un cáncer terminal para poder abrazar a su hermana recién nacida


Bailey Cooper, un nene oriundo de Reino Unido, tenía linfoma no Hodgkin. Los médicos le habían dado pocas semanas de vida después de que el cáncer se extendiera por todo su cuerpo. Sin embargo, el chico logró mejorar con el tratamiento durante 15 meses y llegó a conocer a su hermana recién nacida antes de morir.

La batalla de Bailey, que vivía en el condado inglés Gloucestershirem, empezó en el verano de 2016 cuando le avisó a sus padres que se sentía mal. Según informó el Bristol Post, ingresó al hospital local y le diagnosticaron una infección viral.

Pero el chico no mejoraba. Los dolores en el estómago empezaron a intensificarse y los médicos ordenaron un análisis de sangre para entender qué es lo que estaba sucediendo con él. El resultado sorprendió a todos: tenía linfoma no Hodgkin y estaba en la tercera fase.

Este tipo de cáncer, que ocurre cuando el cuerpo produce demasiados linfocitos anormales, tiene como síntomas inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre, dolor de vientre o de pecho.

Después de someterse a quimioterapia, en julio de 2018 todo indicaba que Bailey entraba en remisión y podía volver a casa. Pero al mes siguiente tuvo que volver a ser internado: el cáncer se había extendido. “Nos dijeron que no quedaba mucho tiempo, días o semanas”, explicó su papá.

Cuando su familia le advirtió de la situación, el nene de nueve años les pidió quedarse solo por un rato. Cuando volvieron a entrar en la habitación, les sonrió y les dijo: “Vamos a casa”.

Sus padres contaron que su hijo sabía que iba a morir. Y que hasta había empezado a organizar su propio funeral. Él quería que todos fueran disfrazados con trajes de superhéroes. Aunque los medicamentos para el dolor lograron calmar su malestar físico, el deterioro de su salud era cada vez más evidente.

Pero Bailey quería llegar a conocer a su hermana menor, Millie. Contra todo pronóstico, logró verla a fines de noviembre. “La abrazó e hizo todo lo que un hermano mayor haría: cambiarla, lavarla, cantarle”, sostuvo su madre.

El 22 de diciembre del año pasado, el chico entró en una fase crítica y tuvo que ser internado de urgencia. “Nos sentamos allí hora tras hora, viéndolo irse. Le leímos cuentos y escuchamos su música favorita. A las 11.45, estábamos junto a su cama. Le dijimos ‘es hora de irse”, recordó emocionada su familia. Bailey murió al mediodía en vísperas de Navidad.

10