¿Cuánto cobraba el aduanero de San Lorenzo para trasladar cocaína?

Escuchas telefónicas confirman los vínculos de Emilio Souza y su función dentro de la organización narco.


“Ando medio seco, necesito hacer unas monedas, ¿vos podés organizarme un viajecito para que la traiga yo?”, le preguntó Emilio Matías Souza a su cómplice el 14 de enero. A la semana siguiente, el aduanero de Santa Fe ya estaba en Salta a la espera de que le entregaran el Gol Trend con 20 kilos de cocaína. Aquella vez tuvo suerte: le hicieron una multa por manejar con las luces apagadas, pero llegó a Córdoba con el cargamento. Siete días después, sin embargo, cayó con 19 kilos en el paragolpes trasero cuando recién empezaba el viaje.

El juez federal de Orán, Gustavo Montoya, procesó el lunes a Souza por “transporte de estupefacientes agravado por su calidad de funcionario público”, lo embargó por un millón de pesos, le cedió el auto secuestrado a la Unidad de Investigaciones y Procedimientos Judiciales (Uniprojud) y le aplicó la Resolución 49-E/2018 del Ministerio de Seguridad para que pague “los gastos de las fuerzas federales y de seguridad en las tareas de investigación y periciales” para “equilibrar el presupuesto de las tareas de policía judicial y de prevención”.

El aduanero ganaba u$s 200 por cada kilo transportado, pero ahora, además de enfrentar un juicio con penas previstas de entre 8 a 20 años de prisión, también deberá pagarle a la Gendarmería los gastos de la investigación en su contra, según la resolución del juez a la que tuvo acceso el canal de noticias TN, en caso de que un tribunal lo condene por narcotráfico agravado.

“Ese día (por el 20 de enero) eran 30 (kilos) por los u$s6.000, pero yo te di 20 por los u$s6.000 porque no entraba más”, le explicó el cómplice a Souza, según las escuchas telefónicas realizadas. “Ahora (27 de enero) te voy a dar u$s6.000 por los 20 igual”, lo tranquilizó después mientras organizaba el segundo viaje, el que tenía destino Córdoba, sin saber que lo frenarían los gendarmes.

Souza trabaja como operador del Control Aduanero de la Dirección Regional San Lorenzo, en la Hidrovía Paraná-Paraguay, pero conoce la frontera entre la Argentina y Bolivia: estuvo varios años en la Aduana de Pocitos, en Salta, antes de llegar a la de Santa Fe. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) lo suspendió sin goce de sueldo hasta el juicio.

Souza hizo más viajes. El propio aduanero se jactaba en sus conversaciones telefónicas con su proveedor de haber llevado cocaína a Rosario, Córdoba y hasta Mendoza. Lo hacía siempre de la misma manera: en un auto acondicionado por su proveedor, con el chaleco de la Aduana puesto para intentar evitar controles policiales y durante los fines de semana para no llamar la atención en su trabajo. El aduanero quería hacer “unas monedas”. Ahora deberá pagar con sus bienes.

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