Los chanchitos son ajenos

Récord delictivo: Les robaron 50 lechones, a productores de la zona, en solo cuatro días


Según la denuncia aportada por sus propietarios, durante el año pasado sufrieron no menos de una docena de atracos.

Los propietarios de una parcela de campo situada en Ricardone y dispuesta para la producción y reproducción de cerdos se comunicaron con SL24 para exponer la “pesadilla” por la que atraviesan.

Según lo dicho, vienen sufriendo el robo de animales desde hace años, con algunos períodos en los que los atracadores superan cualquier límite, tal como lo que sucedió desde el pasado 19 a la fecha: en solo cuatro de días de ese período -apenas algo más de una semana- le sustrajeron medio centenar de cerdos.

“Es imposible continuar de esta manera, pues los perjuicios económicos son muy significativos”, precisó Natalia Bressan, hija del dueño del campo, un hombre ya mayor de edad y cuya situación lo tiene muy cabizbajo.

“Los atracos datan de varios años, pero cada vez son más recurrentes y el botín más grande; en 2018 sufrimos no menos de una docena de asaltos con una cantidad importante de animales sustraídos”, apuntó Natalia, quien detalló que el perjuicio económico no sólo es por la pérdida de los cerditos, sino también por los daños que realizan los cacos, como destrozos de elementos en el laboratorio (que está en ese criadero) “o en las cortinas de los galpones, cuyo aluminio apareció todo tajeado por cuchillas; cada cortina de ese tipo trepa hasta los 100.000 pesos”, puntualizó.

Días atrás, los delincuentes se llevaron más de 25 chanchitos mamones, recién nacidos y que debieron destetar de su madre.

 

Y ni hablar del robo de herramientas, que es otra constante. “Una vez hasta se llevaron una moto que era del puestero”, recordó.

En uno de los robos del año pasado, una de las cámaras de video vigilancia logró filmar parte del atraco, incluso un primer plano de uno de los asaltantes.

Sin embargo, a pesar de la reiteración de las denuncias y del aporte de estas imágenes a la Fiscalía de San Lorenzo, Bressan dijo, con marcado escepticismo, que la investigación jamás avanzó.

En verdad, nunca recuperaron un solo chancho robado, como tampoco herramienta alguna.

“Ojalá que la exposición pública de este tema sirva para algo, para movilizar a los investigadores o al accionar judicial; nos sentimos en plena impotencia ante la desidia y la falta de interés de las autoridades por poner fin a esto”, agregó.

El campo en cuestión está situado a unos 2 kilómetros al sur del casco urbano de Ricardone, a poco menos de 1 kilómetro de autopsita y no muy lejos del límite con Fray Luis Beltrán. Esto es una zona algo alejada del pueblo, es cierto, pero tampoco tan descampada o inaccesible como para ser impenetrable por las fuerzas de seguridad.

Aunque no existe información oficial, se sospecha que los cacos proceden desde el populoso barrio El Ombú, en Fray Luis Beltrán.

 

De hecho, el establecimiento dispone de sistema de alarmas y poderosos focos de iluminación como para resistir la tentación de los atracadores, pero su voracidad es más fuerte y eso no los contiene.

¿Quiénes son los ladrones? ¿Cómo actúan?

“Por lo general, penetran a pie, No se han visto vestigios de camionetas o tractores, solo una vez se divisó una huella de una carretilla, que además era de nuestra propiedad, en la que seguramente se llevaron los cerdos”, contó Natalia, quien además aseguró que en la mayoría de los casos “los lechones son faenados acá; en innumerables oportunidades observamos las vísceras desparramadas por todas partes”.

Aunque nadie pudo hasta ahora aseverarlo, se sospecha que los ladrones de chanchos residirían en el populoso barrio El Ombú, sito a no demasiada distancia, en jurisdicción de Fray Luis Beltrán.

Respecto a los últimos atracos, el primero de ellos fue el de mayor botín: se llevaron unos 25 lechoncitos mamones que, seguramente, cargaron dentro de una bolsa. Esos cerditos eran recién nacidos y no sirven para ser faenados.

Los perjuicios económicos no son solo por los animales sustraídos, sino también por herramientas y cuantiosos daños materiales.

 

Natalia Bressan, quien es abogada, le confirmó a SL24 que ya elevó todas estas denuncias (hace tiempo) al Ministerio de Gobierno, al de Justicia, al de Seguridad y al Ministerio de la Acusación Pública, pero que hasta ahora no hubo alguna respuesta positiva que contenga el accionar delictivo.

“Necesitamos ayuda inmediata, no podemos seguir así. Más allá que pueda algún día suceder una desgracia, lo inmediato es que, con esta situación, a mi familia no le va a quedar más que cerrar el establecimiento”. De suceder, los delincuentes habrán ganado otra batalla.

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