Perassi, el juicio

Experto forense testificará hoy en el juicio por la desaparición de la joven sanlorencina


La de este lunes será la décima jornada del juicio por la desaparición de la joven sanlorencina Paula Perassi. Entre los testigos que se esperan, se destaca el del antropólogo sanlorencino Juan Nóbile, quien trabajó arduamente detrás de un dato realizado por la Justicia en el año 2015.

El primero de los trabajos que encaró Nóbile se basó –se supo después- en una pista falsa, derivando en un trabajo inútil que demandó varios meses. “Quédense tranquilos que si Paula está acá la vamos a encontrar”, le dijo uno de los integrantes de Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a Alberto Perassi. Seguidamente comenzaron las tareas de remoción de tierras en una cava ubicada en el límite entre Puerto San Martín y Timbúes.

Al lugar se llegó a través de dato aportado por uno de los acusados en la causa: Antonio Díaz. Se trabajó mucho, por varios días, en una superficie superior a una hectárea. En esa superficie se removieron residuos y hasta 12 metros de profundidad del suelo.

Nada vinculado a Paula se encontró. El trabajo comenzó en abril de 2015.

¿Qué más se hizo desde el EAAF?

En julio de 2015, a 4 años de la desaparición, el Gobierno de la Nación, aportaría tres elementos que se pensaban como claves para dar con el cuerpo de Paula: un georadar, una brigada de perros y un especialista en crímenes. Aquellos recursos, acercados por la ex Ministra de Seguridad Nilda Garré, pintaron de esperanza la causa, pero nada pasó.

El experto criminólogo llegó a la ciudad para “revisar la causa” y analizar qué se hizo mal en materia investigativa. Si bien es cierto que se encontraron y nombras varias fallas investigativas, ese estudio no dejó demasiados luces al misterio.

Gendarmería Nacional aportó luego un equipo geolocalizador que “barrió” las distintas zonas del Cordón donde se presumía podía estar el cuerpo de Paula. El sofisticado aparato  trabajaba a partir de ondas capaces de detectar anomalías o elementos extraños que estén enterrados. Las ondas que emite rebotan a una determinada profundidad y cuando vuelven traducen esas señales en un croquis o dibujo. Se usó, y nada pasó.

El tercer elemento que aportó Nación fue una brigada de perros entrenados para el rastreo de pistas o personas. Tampoco sirvieron de mucho.

Dos cuerpos encontrados y ninguna respuesta

En abril de 2016 la policía encontró, luego de un llamado anónimo al 911, un cadáver deteriorado a la vera de autopista, a metros del acceso a la ciudad de Capitán Bermúdez.

El cuerpo estaba casi esquelético y tras varios estudios apenas se logró recuperar parte de una huella digital. No era Paula.

 

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