Perassi, el juicio

Expectativas: Última ronda de testigos para saber qué pasó con Paula Perassi

La de este martes será la última jornada de testimonios. Los alegatos finales será en 10 días y tras ellos la esperada sentencia.


Este martes desde las 8.30 de la mañana se realizará en el Centro de Justicia Penal de Rosario la última jornada de testimonios en el juicio que busca saber y responder qué pasó con la joven sanlorencina Paula Perassi.

Pasarán en total 186 testigos, entre civiles policías en actividad y retirados, profesionales, hombres de medios de comunicación y familiares de la víctima.

La causa está caratulada como “Strumia, Gabriel H. y otros S/privación ilegítima de la libertad agravada, aborto sin consentimiento seguido de muerte, falsedad ideológico de instrumento público, encubrimiento agravado”. A Strumia se le suman en el banquillo de los acusados su esposa, Roxana Michl; la presunta abortera Dominga Ruñisky; Antonio Díaz (empleado de Strumia), y los policías Adolfo Daniel Puyol, Gabriel Godoy, Jorge Krenz, Aldo Gómez y María José Galtelli.

El Tribunal de Justicia, encabezado por la jueza sanlorencina Dra. Griselda Strólogo, el Dr. Álvaro Campos y la Dra. Mariel Minetti, escuchó atentamente a todos y se espera que tras los alegatos finales llegue la sentencia.

La desaparición de Paula se produjo el domingo 18 de septiembre de 2011. A las 22 horas, luego de recibir una llamada telefónica, se fue de su casa.

La investigación se inició como “búsqueda de paradero” y recién en septiembre de 2012, el entonces juez sanlorencino Eduardo Filocco procesó al empresario y amante de Paula, Gabriel Strumia y a su empleado Antonio Díaz, por haber llevado a la mujer a Timbúes contra su voluntad.

Estuvieron algunos meses presos y ninguno habló. Y la Sala Penal I ordenó revocar el fallo que los dejó detenidos.

En 2015 la Fiscalía presentó un caso renovado. Apareció la figura de “aborto no consentido” y “muerte”. Fueron detenidas nueve personas, las mismas nueve personas que hoy afrontan el juicio en el banquillo de los acusados.

Llegó después uno de los momentos más tensos de esta espera. El camarista Adolfo Prunotto ordenó que fueran liberados todos los detenidos, hecho que generó críticas y polémica.

Meses después, el juez Carlos Carbone avaló que volvieran a prisión.

 

 

 

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