Este domingo 16 de febrero, Rosario será nuevamente el epicentro de una de las rivalidades más intensas y cargadas de historia en el fútbol argentino: el clásico rosarino. Rosario Central y Newell’s Old Boys, dos gigantes del fútbol de la ciudad, se enfrentarán en el Coloso Marcelo Bielsa desde las 17 horas, en un duelo que va mucho más allá de los 90 minutos de juego. Es un choque que moviliza pasiones, historias y tradiciones arraigadas profundamente en la identidad de los rosarinos, quienes viven este enfrentamiento con una intensidad única.
Para asegurar que este esperado clásico se juegue en paz y que el foco esté solo en el espectáculo deportivo, el Gobierno de Santa Fe ha dispuesto un amplio operativo de seguridad. Con un total de 576 efectivos, la policía se asegurará de que no haya incidentes, tanto dentro del estadio como en puntos clave de la ciudad. El director de Seguridad en Eventos Masivos, Fernando Peverengo, destacó que el operativo está diseñado para garantizar un ambiente seguro, y subrayó que “la seguridad pública no se verá afectada por un partido de fútbol”, en referencia a la importancia de que el evento transcurra sin problemas.
Además, el coordinador provincial de Seguridad Deportiva y Eventos Masivos, Gustavo Velázquez, indicó que debido a las obras de ampliación en el estadio, la capacidad del Coloso Marcelo Bielsa no será total, permitiendo un aforo de 35.000 hinchas locales. Aunque la pasión será la misma, este ajuste busca mantener un control más efectivo sobre el acceso y la seguridad de los asistentes.
A lo largo de la semana, las fuerzas de seguridad ya han comenzado un trabajo preventivo, vigilando lugares clave como las tiendas oficiales y otros puntos de encuentro de las hinchadas. Este esfuerzo continuará hasta el día del clásico, asegurando que todo transcurra con tranquilidad para que los fanáticos puedan disfrutar de este histórico enfrentamiento en paz.
El clásico rosarino es, sin duda, uno de esos partidos que trascienden el fútbol. Un duelo donde se enfrentan no solo dos equipos, sino dos formas de vivir el deporte y la ciudad. Todo Rosario está expectante por lo que promete ser una nueva edición de esta rivalidad que, con su carga emocional y deportiva, sigue siendo uno de los grandes espectáculos del fútbol argentino.
