La víctima fue identificada como Gerónimo K., oriundo de Coronda. El cuerpo fue encontrado cerca de las 22 horas por un pescador que participaba del rastrillaje, luego de quedar atrapado en sus redes. Tras el hallazgo, se dio aviso inmediato a las autoridades y se activaron las actuaciones judiciales correspondientes.
El operativo se había iniciado alrededor de las 17, cuando el Comando Radioeléctrico local recibió un alerta por un posible ahogamiento. Al llegar al lugar, efectivos policiales dialogaron con un guardavidas, quien relató que desde la margen opuesta del río varias personas pedían auxilio de manera desesperada. Por esto, el bañero cruzó el río en un kayak particular para intentar asistir al joven. Sin embargo, ya no logró divisarlo en la superficie.
Con el correr de los minutos, se desplegó un amplio rastrillaje en el que intervinieron efectivos de la Comisaría 1ª de la Unidad Regional XV, personal de Prefectura Naval Argentina, buzos tácticos, policías, embarcaciones particulares, baqueanos de la zona, familiares y amigos del adolescente. Además, el epicentro de la búsqueda se ubicó en la margen este de la costanera, a la altura del Club Regatas Coronda.
En el marco de la investigación, cuatro menores —dos varones de 14 y 15 años y dos mujeres de 15 y 16— fueron trasladados a dependencias de Prefectura para prestar declaración. Según el testimonio de una de las adolescentes, el grupo había cruzado el río en una piragua y, al descender en un brazo del Coronda para bañarse, Gerónimo desapareció repentinamente bajo el agua, sin que sus compañeros pudieran auxiliarlo. En consecuencia, la embarcación y los remos quedaron secuestrados como parte de las actuaciones.
Una seguidilla que preocupa
La muerte del adolescente en el río Coronda se suma a una serie de al menos cinco búsquedas recientes de personas desaparecidas en el río Paraná y sus afluentes, registradas en las últimas semanas en la región. Por otro lado, en varios de esos casos, los operativos demandaron horas —e incluso días— de rastrillajes con participación de fuerzas de seguridad, buzos especializados y vecinos.
La reiteración de estos episodios vuelve a encender las alarmas sobre los riesgos de bañarse en ríos y brazos de islas, especialmente en zonas no habilitadas y sin medidas de seguridad. En estos lugares, las corrientes, pozos y cambios repentinos del cauce representan un peligro constante.
Mientras la causa por la muerte de Gerónimo avanza bajo la órbita del fiscal interviniente, el caso deja nuevamente expuesta una problemática que se repite cada temporada. Este problema vuelve a golpear con fuerza a las comunidades ribereñas.







