La llegada del presidente Javier Milei al acto por el Combate de San Lorenzo del próximo sábado 7 de febrero no solo rompe una ausencia presidencial de 26 años, sino que también instala un escenario de fuerte disputa simbólica y política en torno a la figura de José de San Martín y su legado histórico.
El disparador más reciente fue un durísimo posteo del diputado nacional Juan Grabois, quien calificó a Milei como “cipayo, unitario y vende patria” y lo acusó de traicionar los valores sanmartinianos al confirmar la decisión de trasladar el sable corvo desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo. En su mensaje, Grabois sostuvo que San Martín le regaló el sable a Juan Manuel de Rosas “por hacer exactamente lo contrario a lo que hace este gobierno”, cerrando con una consigna que rápidamente se viralizó: “¡Patria sí, colonia no! El sable no se toca”.
La polémica escaló aún más tras conocerse la renuncia de María Inés Rodríguez Aguilar, directora del Museo Histórico Nacional, en desacuerdo con la decisión presidencial de remover la histórica reliquia de su lugar de custodia. El hecho reavivó el debate sobre el uso político de los símbolos nacionales y el rol del Estado en la preservación del patrimonio histórico.
En San Lorenzo, el conflicto encontró un anclaje local inmediato. Dirigentes y espacios de izquierda de la ciudad difundieron un comunicado en términos similares a los utilizados por Grabois, cuestionando la presencia de Milei en el Campo de la Gloria y acusándolo también de “vende patria”. Se trata de sectores que, en las últimas elecciones, resolvieron bajar candidaturas propias y cerrar filas detrás del peronismo, una estrategia que tuvo su expresión más visible en la lista encabezada por Karen Tepp como diputada nacional, con Agustín Rossi como segundo, y el respaldo del espacio Ciudad Futura, referenciado en Rosario por dirigentes cercanos a Juan Monteverde.
Este entramado político convierte al acto del 3 de Febrero en algo más que una conmemoración histórica. El palco del Campo de la Gloria será escenario de discursos que, inevitablemente, tendrán proyección nacional. Las palabras del presidente Milei, del gobernador Maximiliano Pullaro y del intendente Leonardo Raimundo serán leídas en clave política, en un contexto atravesado por debates sobre soberanía, identidad nacional, federalismo y el rumbo del país.
San Lorenzo, cuna del bautismo de fuego de San Martín y los Granaderos, vuelve así a ocupar un lugar central en la escena política argentina. No solo por la carga histórica del Combate, sino porque, una vez más, los símbolos del pasado se convierten en herramientas de disputa del presente.







