Según confirmaron personas cercanas, Drovetta atravesaba desde hacía un tiempo un cáncer de colon, enfermedad que enfrentó con fortaleza y entereza hasta sus últimos días.
Nano fue una figura muy querida y respetada por músicos, productores y artistas, quienes comenzaron a despedirlo en redes sociales con mensajes cargados de afecto, recuerdos compartidos y agradecimientos por su acompañamiento profesional y humano a lo largo de los años.
Su nombre quedó asociado a décadas de trabajo en la industria musical, pero también a vínculos construidos desde la cercanía, el respeto y la pasión por la música. La noticia de su muerte deja un vacío significativo en la escena cultural local y regional.








