La acción fue mínima en términos materiales, pero potente en su carga simbólica: una sola lágrima azul colocada sobre el rostro del prócer. Sin palabras, sin consignas, sin firma visible. Solo ese gesto, en uno de los espacios más cargados de sentido histórico del país.
La intervención apareció luego del acto oficial por el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo, una conmemoración que este año quedó atravesada por la política nacional. El eje del debate fue la decisión presidencial de retirar el sable corvo del Museo Histórico Nacional y restituirlo a los Granaderos, medida celebrada por algunos sectores y cuestionada por otros, tanto desde el campo historiográfico como desde la política.

En sus redes sociales, Joaquines compartió imágenes de la obra sin texto explicativo. Solo dos emojis: una espada y una cara llorando. El silencio discursivo fue interpretado como una toma de posición artística frente a la “oficialidad” del acto y al uso contemporáneo de los símbolos fundacionales de la Argentina.
No es la primera vez que Joaquines interviene espacios públicos ni que dialoga con la historia nacional desde el arte. Sus obras suelen trabajar sobre próceres, monumentos y episodios del pasado argentino, proponiendo lecturas que conectan memoria, presente y poder.

Quién es Joaquines
Joaquines nació en 1990 en la Base Naval Puerto Belgrano y se crió en un Batallón de Infantería de Marina en Tierra del Fuego. Más tarde se mudó a Rosario, donde desarrolló una trayectoria múltiple: es arquitecto, investigador del CONICET, docente universitario y artista.
Su obra se caracteriza por apropiarse de fragmentos de la historia que no le tocó vivir directamente, para insistir en las continuidades, tensiones y retornos entre pasado y presente. La intervención en el Campo de la Gloria se inscribe en esa lógica: una acción breve, efímera y cargada de sentido político y cultural.

En un San Lorenzo que volvió a estar en el centro de la escena nacional, la lágrima azul sobre San Martín sumó una nueva capa de lectura a una conmemoración atravesada por disputas simbólicas que exceden largamente lo histórico.






