En una extensa entrevista brindada al streaming local Blend, el intendente de Puerto San Martín, Carlos De Grandis, rompió el silencio sobre la violenta campaña electoral que atravesó la ciudad en junio de 2025 y cargó con dureza contra sectores del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros que intentaron disputar la intendencia.
El jefe comunal habló de ataques personales, operaciones políticas y uso indebido de estructuras gremiales para intervenir en la vida institucional de la ciudad. “Fue una guerra sucia de campaña asquerosa”, afirmó.
El trasfondo: sindicato, política y ruptura interna
La elección de junio no fue una más. Parte de la conducción aceitera, con Mandón —entonces concejal y miembro de la comisión directiva del sindicato— como figura visible, intentó quedarse con la intendencia.
La derrota electoral dejó heridas abiertas. Y hoy, con el gremio atravesando su propia interna, el conflicto político volvió a escena.
“Cualquiera puede participar en política. Lo que no se puede es usar el sindicato como una básica”, sostuvo De Grandis, marcando una línea divisoria entre militancia y utilización de recursos gremiales con fines partidarios.
El intendente habló de un “desmembramiento” dentro del propio oficialismo sindical y mencionó la fractura entre dirigentes como Martín Morales, Hugo López y la conducción encabezada por Daniel Succi. “Los trabajadores se la pueden facturar”, deslizó, en referencia a las próximas elecciones del gremio.
“Se metieron con mi familia”
De Grandis reveló que durante la campaña se apuntó directamente contra su entorno personal.
“Hablaron de mi hijo, de mi señora, de lo que tengo, de si tengo un departamento en Mar del Plata”, enumeró. “Laboré 50 años, mi señora 40. Yo era un seco. Nunca quise nada de nadie”.
Reconoció que recibió material para iniciar denuncias y que le acercaron filmaciones, pero decidió no avanzar judicialmente. “Tenía denuncias para hacer y no las hice. Me banqueé un montón de cosas”, afirmó.
En uno de los pasajes más duros, aseguró que hubo episodios de violencia. “Tiraban miguelitos a los autos. Una locura demencial”, dijo, vinculando esos hechos a sectores del “sindicalismo de porquería”.
Radicales, peronismo y operadores
La entrevista también dejó definiciones políticas de peso. De Grandis aseguró que intentó evitar la ruptura del peronismo local y que incluso ofreció su retiro para dar una señal de unidad.
“Les dije: jueguen ustedes con su candidato, nosotros con el nuestro, pero demos un ejemplo al peronismo”, relató. Según su versión, ya sabía que algunos sectores terminarían alineándose con el radicalismo.
Habló de “operadores políticos”, de “monjes negros” y de actores que “jugaron fuerte” en la estrategia electoral. “El daño se produjo”, reconoció.
Paz social y advertencia
En medio de la actual interna aceitera, De Grandis dijo haber hablado con referentes de ambos sectores enfrentados. “Les pedí tranquilidad, paz social. Costó muchísimo lograrla en Puerto San Martín”, remarcó.
Recordó épocas de enfrentamientos políticos que dividieron familias enteras en la ciudad y advirtió sobre los riesgos de repetir esa historia.
Y dejó una frase que resume su mensaje hacia la dirigencia sindical: “Los dirigentes son circunstanciales. Somos aves de paso. No pueden romper una institución que es orgullo de la ciudad”.
El 2025 que sigue latiendo
La elección municipal dejó algo más que un resultado. Expuso una tensión estructural entre poder político y poder gremial en una de las ciudades más estratégicas del cordón industrial.
Con el sindicato aceitero atravesando su propia disputa interna y con heridas aún abiertas de la campaña de junio, Puerto San Martín vuelve a ser escenario de una pelea que excede lo electoral.






