Punto de inflexión en la Región Núcleo

Más de 60 mm en una semana, pero con tormentas que arrasaron 400 mil hectáreas

Más de 60 mm en una semana, pero con tormentas que arrasaron 400 mil hectáreas

El agua llegó, pero hubo tormentas brutales.
La Región Núcleo atravesó un cambio clave en su régimen hídrico tras recibir un promedio de 64 milímetros en los últimos siete días. El agua llegó en una semana decisiva para la soja y frenó el deterioro que provocaba la sequía. Sin embargo, el alivio estuvo acompañado por tormentas de extrema violencia que dejaron daños en unas 400.000 hectáreas del centro-sur santafesino y el sudeste cordobés.

Estamos en WhatsApp: Podés seguirnos acá

La Región Núcleo atravesó un cambio clave en su régimen hídrico tras recibir un promedio de 64 milímetros en los últimos siete días. El agua llegó en una semana decisiva para la soja y frenó el deterioro que provocaba la sequía. Sin embargo, el alivio estuvo acompañado por tormentas de extrema violencia que dejaron daños en unas 400.000 hectáreas del centro-sur santafesino y el sudeste cordobés.

En las últimas 24 horas hasta las 8 de este jueves 19, las precipitaciones fueron incluso superiores a las del fin de semana largo y se concentraron en dos núcleos muy marcados: el noroeste cordobés, con registros de hasta 98 mm en Idiazábal, 87 mm en Bengolea y 84 mm en Bell Ville; y el noreste de la región, con 90 mm en Montes de Oca.

El consultor Elorriaga explicó que el cambio de quincena permitió el desplazamiento del sistema de alta presión que bloqueaba el ingreso de lluvias. El choque entre aire cálido y húmedo del norte y una masa fría del sudoeste patagónico generó tormentas de gran violencia, con intensas ráfagas y caída de granizo.

Granizo y viento: el corredor más castigado
El núcleo más severo abarcó un corredor que va desde Armstrong, Tortugas y General Roca hasta Inriville. Allí se reportaron caída de vainas y fuerte deshojado en soja, mientras que en maíz hubo desgrane, pérdida de espigas y quebrado de plantas. En los casos más extremos, el granizo barrió lotes completos.

La magnitud final de las pérdidas comenzará a evaluarse en los próximos días, ya que los elevados milimetrajes y caminos anegados dificultan el ingreso a los campos.

Soja de primera: freno al deterioro
Si bien el agua llegó tarde para recuperar el potencial perdido, que en algunas zonas alcanzaba el 40%, permitió detener la caída del rinde. En localidades del sur santafesino estiman techos de entre 30 y 35 quintales por hectárea, aunque todo dependerá del llenado de grano.

Tras las lluvias, los lotes en condición regular a mala bajaron del 12% al 5% del área. El 70% de los cuadros está formando grano y el 30% fructificando, marcando el inicio de la recuperación del cultivo.

Soja de segunda: pérdidas consolidadas
La situación es más delicada para la soja de segunda. Antes de estas lluvias ya se contabilizaban 71.000 hectáreas perdidas a nivel regional. El cultivo quedó con entrenudos cortos, plantas envejecidas y lotes manchoneados.

En las zonas mejor posicionadas se proyectan rindes de entre 20 y 30 qq/ha, mientras que en las más castigadas apenas se esperan entre 15 y 20 quintales. En el oeste, los promedios podrían caer a 15 qq/ha. “La pérdida ya es muy grande, la lluvia llegó tarde como para salvarlas”, resumieron asesores técnicos de la región.

El panorama muestra así un punto de inflexión para el régimen hídrico, con recuperación de humedad en el perfil, pero también con un fuerte impacto productivo por tormentas violentas que golpearon con especial ensañamiento a una franja clave del área agrícola.

5