El ataque ocurrió cerca de las 20.40 en Zelaya al 1300, en la intersección con Washington, a tres cuadras de bulevar Rondeau. Según fuentes oficiales, los agresores dispararon al menos 13 veces contra una camioneta Fiat que se encontraba estacionada sobre la calle. Los impactos quedaron marcados en el capot y el parabrisas del vehículo, que este miércoles por la mañana todavía permanecía en el lugar, visiblemente dañado.
Además de la balacera, los atacantes dejaron una nota amenazante, un sello característico de hechos vinculados a disputas narco que en los últimos años sembraron terror en distintos puntos de la ciudad.
Vecinos relataron que el ataque se produjo cuando todavía había circulación en la zona: personas que regresaban de sus trabajos, otras que salían a pasear a sus mascotas y familias transitando las veredas. A escasos metros funciona un jardín de infantes, lo que profundizó la preocupación y el temor en el barrio.
De acuerdo a las primeras informaciones, el blanco habría sido fortuito. El propietario de la camioneta no sería del barrio: había ido a visitar a su madre enferma y su vehículo quedó en medio de un ataque que, todo indica, fue al voleo. No se registraron heridos, aunque el nivel de violencia pudo haber derivado en una tragedia.
La mecánica recuerda a otros episodios recientes en los que ciudadanos sin vínculos con organizaciones criminales quedaron expuestos a balaceras intimidatorias. Una vez más, la violencia golpea a vecinos inocentes







