A menos de 24 horas de que el presidente Javier Milei inaugurara las sesiones ordinarias en el Congreso Nacional, el motor productivo de la provincia marcó una postura de fuerte resistencia. La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) se reunieron en la Asociación Empresaria de Rosario. Allí, lanzaron un alerta conjunto sobre la caída estrepitosa de la actividad, el empleo y el consumo interno. Los dirigentes Ricardo Diab y Javier Martín coincidieron en un diagnóstico sombrío. Además, afirmaron que no existen motivos para pensar en una mejora cercana de la situación económica bajo el esquema actual.
Durante el encuentro, Ricardo Diab tomó distancia de otras gremiales empresarias nacionales que se alinearon con la apertura importadora del gobierno nacional. Además, el titular de Came sostuvo que el comercio debe caminar junto a la industria nacional porque es fundamental que existan trabajadores con salarios dignos para sostener el consumo. En la misma línea, Javier Martín advirtió que el dilema entre producción local y precios de importación es falso. Esto se debe a que quien hoy celebra comprar un producto barato afuera, mañana perderá su capacidad de consumo al quedarse sin empleo por el cierre de las fábricas locales.
Los números presentados por las entidades reflejan una crisis profunda en el territorio santafesino. Entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, la provincia sufrió la pérdida de aproximadamente 300 industrias y 8.000 puestos de trabajo en el sector. Además, el último informe de Fisfe detalló que la producción manufacturera registró un retroceso cercano al 10% interanual. Casi el 70% de las ramas industriales están en caída libre. Sectores sensibles como el metalúrgico, el textil y el del calzado están soportando lo que los dirigentes definieron como una oleada importadora. Esto pone en jaque la supervivencia de las pymes.
Ante este escenario de números en rojo, los referentes fabriles y comerciales señalaron que una apertura económica sin reformas previas solo anticipa el aumento del desempleo. También criticaron la falta de señales claras para el mercado interno y recordaron que potencias como Estados Unidos, Europa y Brasil mantienen políticas de protección hacia su propio trabajo. En este sentido, el encuentro en Rosario funcionó como un mojón de rebeldía empresaria. Así, los dirigentes exigieron un cambio de rumbo que contemple la defensa de la pequeña y mediana empresa frente al avance de los costos financieros y el debilitamiento de las ventas.
Como propuestas para intentar frenar la sangría, las instituciones plantearon la necesidad de debatir una plataforma impositiva que disminuya la carga tributaria y genere mecanismos de financiamiento con tasas accesibles. También barajaron la posibilidad de solicitar formalmente el regreso de los programas de estímulo al consumo masivo, como el histórico Ahora 12. Entienden que sin herramientas que dinamicen la demanda, el panorama de los próximos meses seguirá marcado por los procedimientos de crisis y los concursos preventivos en el sector privado.






