Lo que en marzo de 2013 se presentó en las páginas del periódico Marcha como un proyecto inmobiliario de vanguardia tecnológica en San Lorenzo, se transformó con el paso de los años en un caso testigo de irregularidades y promesas incumplidas. Hoy, la historia de la Torre del Boulevard no es noticia por sus sistemas de domótica o sus oficinas corporativas, sino por la determinación de un grupo de inversores que decidió tomar las riendas de la obra para rescatar sus ahorros.
Una publicidad que marcó el inicio del conflicto
La génesis del proyecto quedó registrada en la edición número 17 del periódico de la Unión de Comerciantes e Industriales de San Lorenzo (UCI). Bajo el título de “Centro Regional de Negocios”, la publicidad detallaba un edificio inteligente de 10 pisos con ascensor panorámico, servicios corporativos únicos y unidades habitacionales comercializadas íntegramente en pesos.

Sin embargo, detrás del anuncio se encontraba un fideicomiso que generó fuertes cuestionamientos debido a la composición de sus miembros. El mismo estaba integrado por Antonio Marvelli junto a dos figuras centrales de la entidad empresarial: Roberto Yacuzzi, actual presidente de la UCI, y Julio Caramutto, quien ocupa el cargo de tesorero. Esta afinidad entre los desarrolladores y la cúpula de la gremial empresaria es, para los damnificados, uno de los puntos más sensibles de la controversia.

Las promesas de 2019: Un “cronograma” que no fue
En enero de 2019, Julio Caramutto, en su carácter de socio gerente del emprendimiento, declaraba al periódico Pregón que, pese a las vicisitudes económicas, habían logrado “mantener un ritmo de obra dentro del cronograma previsto”. En aquel entonces, el desarrollador aseguraba que el proyecto contaba con “sostenimiento financiero propio” y anunciaba un mercado movilizado con “ventas importantes en ambos proyectos”.

Incluso se llegó a promocionar un esquema de micro-inversión donde pequeños ahorristas podían adquirir módulos desde 5 metros cuadrados, prometiendo una renta superior a bonos o plazos fijos. Caramutto destacaba además gestiones ante CAME y el Gobierno Nacional para fomentar la financiación de fideicomisos, mientras vinculaba a la desarrolladora Araucana con proyectos logísticos locales. No obstante, el tiempo desmintió aquel optimismo: hoy, el sitio web oficial de la desarrolladora (araucanadesarrolladora.com), que fuera relanzado con promesas de transparencia, ya no existe.

Del abandono a la autogestión
Tras años de parálisis y ante el riesgo de perder la totalidad de su inversión, los propietarios decidieron organizarse para enfrentar el abandono de la desarrolladora. Actualmente, el edificio es un frente de obra activo gracias al esfuerzo de los propios damnificados, quienes trabajan a destajo para finalizarlo buscando comercializar las más de 60 unidades que habían quedado en un limbo jurídico y constructivo tras las promesas incumplidas de la gerencia original.
El objetivo del grupo no es solo terminar la estructura, sino recuperar el concepto de “Torre Premium” que se les vendió originalmente. Esto incluye la finalización de los sectores comunes, la piscina y los quinchos, mejorando puntos críticos de la construcción para respetar la calidad pactada hace más de diez años. Esta etapa de resiliencia colectiva busca proteger el patrimonio familiar y dar un cierre digno a un sueño de inversión que fue defraudado.






