Sergio Cassinerio: “El consumo de carne vacuna cayó a niveles históricos y el cerdo es hoy la gran estrella de la góndola”

Sergio Cassinerio: “El consumo de carne vacuna cayó a niveles históricos y el cerdo es hoy la gran estrella de la góndola”

Sergio Cassinerio
Sergio Cassinerio, titular de la Cámara de Supermercadistas de Rosario, analizó en Radio Fisherton la profunda crisis del consumo local. Advirtió que la caída de ventas forzó un cambio drástico de hábitos, destacando el abandono de las gaseosas y el auge del cerdo sobre la carne vacuna por una cuestión de precios. En un escenario de márgenes mínimos y costos de energía asfixiantes, el dirigente explicó que las grandes cadenas internacionales se retiran del país ante la imposibilidad de sostener sus estructuras.

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Sergio Cassinerio, titular de la Cámara de Supermercadistas de Rosario, analizó en Radio Fisherton la profunda crisis del consumo local. Advirtió que la caída de ventas forzó un cambio drástico de hábitos, destacando el abandono de las gaseosas y el auge del cerdo sobre la carne vacuna por una cuestión de precios. En un escenario de márgenes mínimos y costos de energía asfixiantes, el dirigente explicó que las grandes cadenas internacionales se retiran del país ante la imposibilidad de sostener sus estructuras.

El sector de la comercialización de alimentos, tradicionalmente el último refugio del consumo masivo, atraviesa un equilibrio inestable que ya se traduce en cambios estructurales. Sergio Cassinerio, en diálogo con “Con Sentido Común”, describió un panorama donde la inflación no es el único enemigo, sino el agotamiento del bolsillo del consumidor frente a una acumulación de costos fijos que no deja margen para el supermercado. Según el dirigente, hasta que no se produzca una recomposición salarial real, la demanda seguirá amesetada, ya que hoy el cliente prioriza pagar la luz, el combustible y la prepaga antes que llenar el changuito con productos que antes eran cotidianos.

La metamorfosis de la dieta rosarina

El dato más impactante de la realidad actual es la reconfiguración de la canasta básica. Cassinerio señaló que el abandono de las bebidas gaseosas es uno de los fenómenos más marcados de este último año. Para una familia tipo, sostener el consumo diario de gaseosas puede representar un presupuesto cercano a los 100.000 pesos mensuales, un lujo que hoy se ha vuelto prohibitivo. La consecuencia es un retorno masivo al consumo de agua, un hábito que, según el supermercadista, difícilmente se revierta en el corto plazo una vez que el consumidor se acostumbra al ahorro.

En el mostrador de la carnicería, la situación es igual de elocuente. Si bien el total de kilos de carne consumidos por habitante no ha tenido un derrumbe absoluto, lo que cambió drásticamente es la composición interna de esa ingesta. La pulpa de vaca, con precios que ya orbitan los 26.000 pesos, ha sido desplazada por opciones más económicas. La estrella indiscutida es hoy la carne de cerdo, cuya pulpa se comercializa en torno a los 9.000 o 10.000 pesos, estableciendo una diferencia de dos veces y media respecto a la res vacuna. Este fenómeno, sumado al crecimiento de la carne aviar, refleja una adaptación forzada por el precio antes que por el gusto.

Costos asfixiantes y márgenes al límite

El dirigente rosarino también puso el foco en la rentabilidad del sector, que hoy navega en márgenes netos de apenas el 2% o 3%. En este contexto, cualquier desvío en los costos estructurales resulta letal. Cassinerio reveló que la factura de la EPE ha pasado a ser un factor crítico, representando hoy entre el 1,5% y el 2% de la venta bruta total de un comercio. Para un supermercado que depende de centrales de frío y climatización constante, este costo se ha vuelto casi insoportable, especialmente para aquellos que además deben enfrentar el pago de alquileres por sus locales.

Asimismo, se refirió a las promociones bancarias y los descuentos con tarjetas. Aunque para el consumidor son beneficios extraordinarios, para el comerciante se han convertido en un arma de doble filo. El titular de la Cámara advirtió que los bancos han comenzado a exigir que los comercios absorban hasta el 60% del costo de estos descuentos, lo que erosiona directamente la escasa ganancia operativa. “No se puede hablar de descuentos del 30% con inflaciones del 3% sin que alguien pierda”, sentenció Cassinerio, anticipando un necesario sinceramiento en los medios de pago.

El repliegue de las grandes superficies

Finalmente, el análisis de Cassinerio permitió entender por qué las grandes cadenas internacionales como Walmart o Macro han decidido abandonar la plaza argentina, y por qué otras como Carrefour o Libertad atraviesan procesos de reacomodamiento. Estas megaestructuras fueron diseñadas para un consumo que ya no existe: el del cliente que compraba desde la comida hasta electrodomésticos en un mismo lugar. Hoy, sectores como bazar y electrónica se han vaciado porque la gente compra por plataformas digitales, dejando metros cuadrados ociosos que son carísimos de iluminar, limpiar y vigilar.

Para Cassinerio, el futuro del supermercadismo en Rosario y la región depende de una administración milimétrica de los costos y una reconversión tecnológica urgente. La supervivencia del sector hoy se juega en el ahorro energético y en la capacidad de ofrecer precios competitivos a un consumidor que ya no mira la marca, sino el valor final del ticket. La convivencia con el almacén de barrio sigue siendo de respeto mutuo, entendiendo que cada uno ocupa un momento diferente en la vida de un cliente que hoy, más que nunca, cuida cada centavo.