Tras recibir el alta médica en un hospital de San Lorenzo, el conductor protagonista del impactante siniestro vial en el puente de la Autopista Rosario–Santa Fe regresó al lugar del hecho para intentar asimilar lo ocurrido. Con una fractura en la pelvis y múltiples suturas en la espalda, el hombre oriundo de la localidad de Pilar relató en primera persona los minutos de terror que vivió bajo el agua, donde asegura haber experimentado una sensación cercana a la muerte antes de lograr emerger a la superficie.
La maniobra crítica y el descenso al abismo
El accidente se produjo cuando el chofer, que regresaba de descargar en el puerto, se encontró con el tránsito detenido de golpe sobre el puente en Villa La Ribera. Al intentar frenar para evitar la colisión, el vehículo realizó una maniobra de “tijera” y rompió la baranda de seguridad, precipitándose desde una altura de doce metros directamente al cauce del río. Según su propio relato, el impacto fue brutal y la cabina se hundió rápidamente en una oscuridad absoluta donde la visibilidad era nula.
“A cierta profundidad se nubla todo, quedás en negro y tragué mucha agua”, recordó sobre la desesperación de estar atrapado mientras el camión tocaba el fondo del lecho. En medio de la asfixia, el conductor describió haber visto un túnel y una luz blanca, un fenómeno que lo llevó a entregarse al destino al no encontrar una salida inmediata. Sin embargo, el pensamiento en sus tres hijos y el recuerdo de su padre fallecido funcionaron como un impulso vital que lo obligó a seguir buscando un hueco entre los hierros retorcidos de la cabina hasta que logró liberarse.
El escape hacia la superficie y la lucha contra la corriente
Sin saber si lograría llegar a la superficie por la profundidad en la que se encontraba, el hombre nadó hacia arriba guiado únicamente por el cambio en la tonalidad de la luz. Al emerger en medio del río, debió enfrentar la fuerte corriente del Carcarañá que amenazaba con arrastrarlo, hasta que finalmente pudo sujetarse de una rama en la orilla. Allí fue auxiliado por un joven que se encontraba en la costa, quien lo ayudó a subir la barranca antes de ser trasladado de urgencia para su atención médica.
Tras reencontrarse con su familia, el trabajador continuará su recuperación en Santa Fe, consciente de que protagonizó un milagro. La imagen del puente sin barandas y el camión aún sumergido en el fondo del río quedan como mudo testigo de una caída que, contra todo pronóstico, no terminó en tragedia.






