JUSTICIA EN SAN LORENZO

Prisión perpetua para los asesinos de Gonzalo Cucit: una deuda de drogas y una emboscada fatal

Prisión perpetua para los asesinos de Gonzalo Cucit: una deuda de drogas y una emboscada fatal

Cucit hablando con sus asesinos minutos antes de la ejecución a sangre fria
El tribunal de San Lorenzo condenó este 23 de abril a Iván Castillo y Ramón Rojas por el "homicidio criminis causa" ocurrido en 2024. La investigación del fiscal Aquiles Balbis reveló cómo atraparon a la víctima en una falsa venta de su auto para saldar una deuda narco. El tercer implicado se quitó la vida en prisión.

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El tribunal de San Lorenzo condenó este 23 de abril a Iván Castillo y Ramón Rojas por el "homicidio criminis causa" ocurrido en 2024. La investigación del fiscal Aquiles Balbis reveló cómo atraparon a la víctima en una falsa venta de su auto para saldar una deuda narco. El tercer implicado se quitó la vida en prisión.

Este jueves 23 de abril de 2026, los Tribunales Provinciales de San Lorenzo fueron escenario del cierre de uno de los casos más cruentos de la región. Las juezas Marisol Usandizaga, Brenda Coassolo y Griselda Strologo dictaron la pena máxima de prisión perpetua para Iván Jonathan Castillo y Ramón Alberto Rojas. Se los halló culpables de ser los autores materiales del asesinato de Gonzalo Darío Cucit, un joven de 36 años cuyo cuerpo fue hallado acribillado en el ingreso a una estancia en Luis Palacios en julio de 2024.

Una trampa mortal por una deuda narco

La reconstrucción fiscal del Dr. Aquiles Balbis determinó que el móvil del crimen no fue una simple transacción fallida, sino una ejecución vinculada al tráfico de estupefacientes. Gonzalo Cucit padecía problemas de consumo y mantenía una deuda económica con Ramón Rojas y con un tercer cómplice, Claudio Daniel “Mono” Martín.

Para saldar esa cuenta, los condenados simularon estar interesados en comprar el automóvil de la víctima, un Ford Fiesta SE Plus. Según testimonios de identidad reservada, Cucit tenía miedo de ser estafado, pero Rojas le había ofrecido una cifra superior a la de las agencias locales. La entrega de la documentación del rodado se había concretado bajo presión días antes del crimen.

El recorrido final: cronología de una emboscada

El 30 de julio de 2024, la víctima inició un viaje sin retorno:

  • 19:15 h: Cucit sale de su casa en Correa en su Ford Fiesta.
  • 19:35 h: Se encuentra en la intersección de Ruta 9 y S26 con una camioneta Eco Sport negra conducida por Rojas, quien iba acompañado por Castillo.
  • 20:00 h: Ambos vehículos ingresan a la estación Puma/Axion de Roldán. Cámaras del local captaron a Rojas bajando del vehículo, identificado por su indumentaria.
  • 20:13 h: El último registro fílmico los ubica en la Ruta AO12, a la altura del Barrio Residencial de Roldán, circulando con sentido Este hacia la Ruta 34.

La ejecución en Luis Palacios

Entre las 20:30 y las 21:00 horas, en el kilómetro 22,5 de la Ruta 34, Rojas y Castillo interceptaron a Cucit. Tras despojarlo de su vehículo, su teléfono Samsung S24 y sus pertenencias, lo ejecutaron.

El informe forense fue devastador: Gonzalo recibió al menos 5 disparos de una pistola calibre .9 mm (en cuello, tórax, pectoral y extremidades) y sufrió un hundimiento de cráneo provocado por un golpe con un elemento contundente. Los asesinos huyeron por separado: Rojas en su camioneta y Castillo conduciendo el auto robado a la víctima.

Pruebas irrefutables: la Micro SD y las antenas

La fiscalía logró unir los puntos gracias a un despliegue técnico impecable:

  1. Tecnología AFIS: La identificación dactilar confirmó que el cuerpo hallado era el de Cucit.
  2. El “error” del asesino: Al ser detenido en su cabaña de Carcarañá, Castillo tenía en su poder el celular de la víctima. Aunque la tarjeta Micro SD había sido formateada, los peritos informáticos recuperaron fotos personales de Gonzalo (tocando la batería y con su familia) que Castillo no pudo explicar.
  3. Geolocalización: El impacto de antenas telefónicas demostró que los teléfonos de los tres sospechosos y el de la víctima se desplazaron juntos hacia Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria minutos después del asesinato, cuando Cucit ya estaba fallecido.

El “Mono” Martín y el final de la banda

El tercer implicado, Claudio Daniel “Mono” Martín, fue el nexo clave. Él era quien vendía drogas para Rojas y quien “entregó” a Cucit. En su casa de Correa se secuestró un casquillo .9 mm coincidente con los de la escena del crimen. En una conversación de WhatsApp tras el hecho, Martín le ordenó a Rojas: “Borrátodos los mensajes que tenés con Gonzalo”.

Martín no llegó al juicio oral porque se quitó la vida mientras cumplía prisión preventiva. Con la sentencia a perpetua para Rojas y Castillo, la justicia cierra un capítulo de terror que expuso la cara más oscura del narcotráfico en el departamento San Lorenzo.

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