Hace exactamente veinte años, cuando Timbúes era apenas una promesa en los mapas portuarios, el ingeniero Luis Palacios recorría el río Coronda con la paciencia de un artesano y la visión de un estratega. Aquellas expediciones fundacionales no buscaban solo agua, sino el punto exacto donde la naturaleza permitiera el nacimiento de un gigante. Palacios, hombre clave en la arquitectura industrial de Molinos, estudió las profundidades y las corrientes. Sin embargo, el río guardaba un secreto: una tosca rebelde sobre la costa de la isla que dificultaba el giro de los buques Panamax. Aquella dificultad técnica forzó a la empresa a guardar el plano en un cajón, pero no a abandonar el sueño de conquistar el frente costero más codiciado del país.
El destino de Molinos con Timbúes fue, durante mucho tiempo, una historia de desencuentros. La firma de la familia Perez Companc fue el motor inicial, junto a Vicentin y Glencore, de lo que hoy conocemos como Renova. Sin embargo, en un giro inesperado del directorio, la empresa decidió salir del proyecto antes de ver su culminación. Por ello, eligió replegarse sobre sus activos en San Lorenzo. La espina de Timbúes permanecía clavada, como una deuda pendiente con el ingeniero Palacios y con su propia historia de capitales nacionales líderes, esperando el momento exacto para que el tercer intento fuera, finalmente, el vencido.
Ese momento llegó en diciembre de 2024, cuando Molinos ejecutó un movimiento quirúrgico al comprarle a Nutrien Ag Solutions el último terreno estratégico disponible en el frente portuario. Con la resolución judicial del cramdown de Vicentin en el horizonte, la compañía aceleró los trámites burocráticos ante la gestión de Antonio Fiorenza. La flamante Ordenanza 051/2026 no solo ratifica la viabilidad de una inversión de 800 millones de dólares . Además, crea un Subdistrito Portuario Especial para albergar un complejo con capacidad para procesar hasta 45.000 toneladas diarias de oleaginosas.
El proyecto que hoy se pone en marcha es una oda a la ingeniería moderna y un homenaje a aquellas primeras sondas de Palacios. Contempla dos muelles para buques Panamax/Neopanamax, una central de cogeneración eléctrica de 55 MW y una infraestructura de almacenamiento de un millón de toneladas. Más allá de los ladrillos y el acero, la radicación del Complejo Portuario Industrial Molinos Timbúes garantiza la creación de 350 puestos de trabajo directos. Además, incluye un ambicioso plan de obras compensatorias. La profecía del ingeniero se cumplió: el río Coronda finalmente cedió ante la persistencia de una empresa que supo esperar dos décadas para ser la dueña de su propio destino en Timbúes.






