San Lorenzo

Alarma en Vicentin: El desafío de combatir un incendio en el corazón de la extracción por solvente

Alarma en Vicentin: El desafío de combatir un incendio en el corazón de la extracción por solvente

Un incendio en una planta aceitera es, técnicamente, uno de los escenarios más temidos por los equipos de emergencia. En Vicentin, el fuego se desató en una unidad de extracción por solvente, el epicentro donde la semilla se convierte en aceite mediante el uso de hexano. Mientras empresas de toda la región colaboran con espuma química para sofocar las llamas, desglosamos la ingeniería detrás del proceso y por qué el control del vapor de solvente es la clave para evitar una catástrofe mayor en el hub aceitero más importante del mundo.

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Un incendio en una planta aceitera es, técnicamente, uno de los escenarios más temidos por los equipos de emergencia. En Vicentin, el fuego se desató en una unidad de extracción por solvente, el epicentro donde la semilla se convierte en aceite mediante el uso de hexano. Mientras empresas de toda la región colaboran con espuma química para sofocar las llamas, desglosamos la ingeniería detrás del proceso y por qué el control del vapor de solvente es la clave para evitar una catástrofe mayor en el hub aceitero más importante del mundo.

El hub aceitero del Cordón Industrial no registra antecedentes frecuentes de incendios de esta magnitud en áreas de proceso. Lo que hoy mantiene en vilo a la región no es solo el fuego en sí, sino el lugar donde se originó: la Sección de Extracción por Solvente. Para entender qué se está quemando, hay que comprender que estas plantas son laboratorios gigantes donde el factor crítico es el Hexano, un hidrocarburo altamente inflamable que actúa como disolvente para “lavar” el aceite de la semilla.

¿Cómo funciona la “Zona Cero” del incendio?

En una planta de este tipo (como las diseñadas por Andreotti Impianti), la semilla llega preparada tras ser descascarillada y prensada. En el Extractor, se coloca sobre una cinta filtrante y se somete a una “ducha” constante de hexano.

El disolvente fluye a través de la semilla, enriqueciéndose con el aceite para formar lo que técnicamente se conoce como micela. El riesgo aquí es permanente: el hexano entra en contacto con la materia orgánica y cualquier falla en el sellado o en el control de presión puede liberar vapores carburados.

Los tres puntos críticos de la planta

Para los bomberos y brigadistas que trabajan con espuma química en Vicentin, la prioridad es enfriar y sofocar tres áreas fundamentales que componen el sistema de extracción:

  1. Sección de Destilación: Aquí la micela (aceite + hexano) se bombea para separar el disolvente mediante calor y vacío. Si el sistema de vacío falla o hay una rotura de tubería, el hexano se gasifica instantáneamente, creando una atmósfera explosiva.
  2. Sección de Desolventización y Tostado (DTDC): Es probable que este sea uno de los focos de mayor tensión. La harina de soja que sale del extractor todavía tiene solvente. En el DTDC, se calienta con vapor vivo para evaporar el hexano residual. Es un área de alta temperatura donde el producto se mueve mediante ejes mezcladores; cualquier fricción o sobrecalentamiento en presencia de vapores de hexano es un disparador de incendio.
  3. Absorción de Aire Carburado: Las plantas modernas recuperan hasta el 99,6% del hexano. Sin embargo, este proceso implica columnas que funcionan bajo presión. Si las válvulas de seguridad fallan o el equilibrio gas/líquido se rompe, el sistema se convierte en una antorcha difícil de apagar.

¿Por qué se usa espuma y no solo agua?

La respuesta de las empresas de la región, que han enviado suministros de espuma, es vital. El agua por sí sola puede ser contraproducente en incendios de hidrocarburos como el hexano, ya que el solvente flota sobre el agua y expande el fuego. La espuma química crea una manta aislante que corta el suministro de oxígeno y “sella” los vapores inflamables, evitando que el hexano siga alimentando las llamas.

Dato de seguridad: A pesar de la espectacularidad del fuego, un factor de alivio técnico es que los tanques de almacenamiento de hexano (el pulmón de solvente de la planta) están enterrados. Esta configuración de diseño evita que el fuego de superficie alcance las reservas principales de combustible, limitando el siniestro a las torres de proceso y conductos.

Cooperación Regional

La magnitud del evento ha activado una red de solidaridad industrial inédita. Desde San Lorenzo hasta Timbúes, las brigadas de empresas vecinas han puesto a disposición sus monitores de espuma y personal especializado. Es el primer incendio de este tipo en el corazón del proceso aceitero local en décadas, lo que obligará a una revisión exhaustiva de los protocolos de mantenimiento en los sistemas de desolventización y recuperación de gases de todo el Cordón.

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