La captura de Juan Cruz y Santiago Borras no solo desarticuló a la organización que “tomó la posta” tras la caída de la banda de los Bilbao, sino que permitió reconstruir la ruta del tráfico aéreo que tiene a Santa Fe como escala crítica. Según explicó Martín Verrier en una entrevista exclusiva con Cadena 3 Rosario, la droga ingresa desde Bolivia en aeronaves que ocultan su origen bajo matrículas argentinas adulteradas, con el objetivo final de alcanzar los puertos para su exportación transatlántica.
La brecha de precios: el motor de la exportación
El funcionario nacional fue categórico al describir el incentivo económico detrás de estas maniobras. La cocaína multiplica su valor de manera exponencial según el punto de la cadena:
- Origen (Bolivia): Un kilo se adquiere por aproximadamente 800 dólares.
- Tránsito (Argentina): Una vez en el país, el valor asciende a los 10.000 dólares.
- Destino Final (Europa): En el mercado europeo, el precio por kilo escala a los 45.000 dólares, lo que sitúa el valor total del cargamento interceptado en torno a los 15 millones de dólares.
“Estos cargamentos de gran escala generalmente están destinados a la exportación”, afirmó Verrier a la emisora rosarina, señalando que Argentina funciona como un nodo de tránsito estratégico, a menudo utilizando a Uruguay como escala previa al salto hacia el continente europeo.
El rol de los puertos y el pago en especie
Un dato alarmante revelado por el secretario es la forma en que el narcotráfico infiltra la logística local. Si bien el grueso de la carga busca salir por vía marítima, una parte de la cocaína queda en la región como “moneda de pago”.
Esta sustancia se utiliza para retribuir favores logísticos y facilitar el movimiento de los cargamentos en las terminales portuarias. Según el análisis oficial, la droga sirve para financiar operaciones en los muelles o para sostener redes de corrupción que permiten que los contenedores “contaminados” sigan su curso hacia los mercados internacionales más rentables.
Tecnología y vuelos nocturnos
La investigación también destacó el uso de tecnología de punta por parte de los pilotos. En las aeronaves se hallaron antenas Starlink, que permiten acceder a cartografía satelital y mantener comunicaciones encriptadas en tiempo real. Este equipamiento es fundamental para realizar vuelos nocturnos a baja altura y aterrizar con precisión en pistas clandestinas, evitando la red de radares del norte argentino para luego trasladar la carga hacia los centros de acopio cercanos a los puertos.
La estrategia de las fuerzas federales, según explicó Verrier, consiste en capturar las naves en tierra para obtener pruebas y detener a los responsables de la recepción, evitando el derribo para no perder la capacidad de seguir los nexos internacionales que conectan a los proveedores extranjeros con la estructura logística en los muelles de la región.








