Sentados en los silos bolsa

Alarma industrial: Con menos del 10% de la soja vendida, las plantas del Cordón Industrial enfrentan una parálisis crítica

Alarma industrial: Con menos del 10% de la soja vendida, las plantas del Cordón Industrial enfrentan una parálisis crítica

Planta de Crushing de Soja en Timbúes
El analista Andrés Ponte advirtió en el sitio Bichos de Campo que se vendió menos del 10% de la cosecha. La brutal parálisis en la comercialización genera una profunda preocupación en las plantas de molienda del Cordón Industrial. La trastienda de la presión industrial que trajo a Caputo a la Bolsa de Rosario y cómo los recientes anuncios presidenciales dinamitaron esa estrategia, metiendo más incertidumbre en el mercado. El recuerdo de la corrida de 2019 que golpeó a Vicentin.

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El analista Andrés Ponte advirtió en el sitio Bichos de Campo que se vendió menos del 10% de la cosecha. La brutal parálisis en la comercialización genera una profunda preocupación en las plantas de molienda del Cordón Industrial. La trastienda de la presión industrial que trajo a Caputo a la Bolsa de Rosario y cómo los recientes anuncios presidenciales dinamitaron esa estrategia, metiendo más incertidumbre en el mercado. El recuerdo de la corrida de 2019 que golpeó a Vicentin.

La campaña de soja ingresó en un escenario de extrema cautela y parálisis comercial que encendió todas las alarmas en el polo agroexportador del Up River. A pesar de que los números de producción global son positivos, el ritmo de venta por parte de los productores agropecuarios se encuentra prácticamente congelado. La preocupante radiografía de la situación fue expuesta por el analista y expresidente del Matba Rofex, Andrés Ponte, quien en declaraciones al sitio especializado Bichos de Campo lanzó un dato que sacudió al mercado: “Tenemos vendido menos del 10% de las 50 millones de toneladas”.

Esta fuerte retención de granos por parte del sector productivo viene consolidándose como la mayor preocupación de la industria aceitera desde el inicio mismo de la campaña. Sin la fluidez de la materia prima, la megaestructura de las plantas de crushing de San Lorenzo, Puerto San Martín y Timbúes enfrenta el fantasma de la capacidad ociosa y severas complicaciones logísticas y financieras.

La trastienda: El fallido intento de Caputo en Rosario

La gravedad de la parálisis llegó a tal punto que las principales cámaras industriales del sector y la propia Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) unificaron posiciones para presionar al Gobierno nacional. Necesitaban que el propio ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, bajara al territorio a hablarle de manera directa a los productores para transmitir previsibilidad y forzar la liquidación de la cosecha.

Caputo en la Bolsa de Comercio de Rosario en abril

Bajo esa fuerte presión corporativa, Caputo desembarcó en Rosario. El encuentro se desarrolló en el salón de la Bolsa de Comercio de la calle Córdoba. Frente a un auditorio colmado de productores y directivos, la orden política del ministro fue tajante: les dijo explícitamente que vendieran sus granos bajo la advertencia de que el Gobierno no iba a tocar las retenciones en el corto plazo. Su exposición se concentró en una férrea defensa de su plan macroeconómico y, llamativamente, estuvo muy enfocada en los planes de infraestructura vial. El mensaje buscaba dar un baño de realidad, pero no convenció al campo.

El contraanuncio de Milei que desató la incertidumbre

Para empeorar la parálisis del mercado, la estrategia de “no se tocan las retenciones” que Caputo sembró en Rosario fue parcialmente contradicha por el propio presidente de la Nación. En un anuncio oficial que generó cortocircuitos en las expectativas, Javier Milei anunció un esquema gradual de baja de retenciones para el agro. El mandatario detalló que, además de los recortes inmediatos en trigo y cebada, se implementará desde enero de 2027 una reducción mensual y escalonada de la carga impositiva sobre la soja.

Este anuncio presidencial, lejos de acelerar las ventas, introdujo una dosis mayor de incertidumbre y especulación en el mercado. Al saber que las retenciones efectivamente bajarán en el mediano plazo, el productor agropecuario encontró el argumento perfecto para profundizar su cautela: retener el grano en las silobolsas a la espera de que se concrete la rebaja impositiva antes de liquidar su producción.

El fantasma de 2019: Cuando el mercado reacciona al revés

Para entender la sensibilidad del productor argentino ante la volatilidad de las retenciones, los analistas recuerdan un escenario histórico exactamente inverso: lo vivido en agosto de 2019.

Tras la dura derrota electoral de Mauricio Macri en las elecciones PASO frente a Alberto Fernández, el mercado agropecuario dio por sentado de forma inmediata que el cambio de signo político traería una inminente y severa suba de los derechos de exportación. Ante el pánico de perder rentabilidad, los productores se lanzaron de lleno y en masa a fijar posiciones de la soja que ya tenían entregada bajo la modalidad “a fijar precio”.

Esa monumental y repentina corrida por pesificar los granos entregados generó un cuello de botella financiero letal para las empresas compradoras. De hecho, esa exigencia masiva de liquidez por parte de los productores en un mercado convulsionado fue una de las principales razones comerciales que explicó el posterior estrés financiero y la estrepitosa caída de la agroexportadora Vicentin.

Hoy, el Cordón Industrial vive el efecto espejo: en lugar de correr a fijar por miedo a una suba, los productores se sientan sobre los granos especulando con la baja prometida por Milei. Para las terminales portuarias del Up River, la continuidad de esta tendencia es crítica. Si las plantas de molienda no logran reactivar el flujo de camiones, la industria exportadora —clave para el ingreso de divisas de la Nación— verá resentida su competitividad global durante todo el segundo semestre.

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