El debate por la reforma de la Ley de Biocombustibles sumó un capítulo de altísima tensión y cruzó de vereda los argumentos que venía imponiendo el sector agroexportador. En una entrevista exclusiva con el programa Expediente 24, el vicepresidente de la firma pyme Explora y de la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados, Axel Boerr, salió al cruce de la campaña de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y lanzó una dura advertencia sobre el rumbo que está tomando la desregulación del mercado en el Congreso de la Nación.
Para Boerr, la discusión no pasa por una supuesta “falta de vocación de crecimiento” o ineficiencia de las pymes, sino por las profundas asimetrías estructurales de una cadena donde las grandes aceiteras integradas controlan el insumo clave: el aceite de soja. “Cuando el Estado desregula, el Estado no se retira; lo que tiene que hacer es impedir que la reforma deje armado un monopolio o un oligopolio privado. Cambiar intervención estatal por un oligopolio no pareciese lo lógico”, disparó el directivo.
El peligro de la ley de los aceiteros: “Estaríamos fuera de la industria en pocos años”
El eje de la preocupación pyme radica en que, bajo las leyes vigentes y los proyectos que empujan las grandes cerealeras (como Bunge, Cargill o Dreyfus), las empresas integradas —que hoy tienen prohibido por ley abastecer el mercado interno— pasarían a competir directamente por el cupo local de biodiesel.
Boerr explicó el mecanismo comercial por el cual las grandes aceiteras podrían asfixiar y hacer desaparecer a las pymes en cuestión de meses:
- Fijación de precios del insumo: En el mercado doméstico, las grandes compañías aceiteras fijan el precio del aceite de soja entre un 5% y un 15% más caro que el valor alternativo de exportación.
- Competencia desleal: Al controlar la materia prima, las integradas producirían su propio biodiesel con un insumo sustancialmente más barato que el que le venden a las pymes. Como el sector exportador tiene una capacidad instalada de 2,5 millones de toneladas y el mercado interno consume apenas entre 1 y 1,5 millones, las grandes aceiteras podrían quedarse con el 100% del mercado de inmediato.
- El monopolio del metanol: El directivo denunció distorsiones similares con el otro insumo clave provisto por YPF. “Antes del lío con Irán, el metanol se exportaba a Brasil a USD 300, pero al mercado doméstico pyme nos lo vendían a USD 670, mientras que a los aceiteros se lo daban más barato. El que te vende el insumo decide quién produce y quién no”.
Respecto a los proyectos de ley que contemplan esquemas de transición para las pymes, Boerr fue lapidario: “Hubo una charla en la Secretaría de Energía donde nos dijeron: ‘Ustedes se van a morir al primer mes de que arranque la ley, es un escándalo. Entonces te doy un período de transición para que te mueras en 4 años'”.
Una chicana “ridícula”: La respuesta al video de CIARA
El vicepresidente de Explora recogió el guante frente a las chicanas de la cámara exportadora, que mediante un video cuestionó por qué las pymes no invirtieron en estos 20 años para tener sus propias plantas de molienda de aceite.
“Que nos digan que produzcamos nuestro propio aceite es tan ridículo como decirle a Doña Rosa que si le parece cara la nafta, ¿por qué no se pone una refinería y de paso un pozo de petróleo? Estamos yendo a ganar eficiencia en cada segmento. Yo uso aceite de soja porque es el triglicérido más abundante y barato, pero soy un productor de combustibles”, graficó Boerr con dureza.
En ese sentido, defendió la competitividad técnica del sector pyme derribando el mito de la ineficiencia: “Explora necesita 1004 kg de aceite crudo desgomado para hacer una tonelada de biodiesel. Los aceiteros necesitan entre 1015 y 1023 kg. Yo soy más eficiente en la transformación, pero me fundo igual porque esto no tiene que ver con eficiencia, tiene que ver con que ellos controlan el precio de mi materia prima”.
Además, recordó que el gigante agroexportador se consolidó gracias a prebendas estatales del pasado que hoy omiten en sus reclamos: “Los aceiteros se llevaron del 2008 al 2014 cerca de 2000 millones de dólares gracias al diferencial de retenciones que pagaba el productor agropecuario. De eso no se quejan en los videítos”.
El impacto social y el tibio rol de la política santafesina
A diferencia de las multinacionales portuarias, donde una planta de biodiesel representa una unidad marginal dentro de su estructura global, para las pymes de la región significa la supervivencia misma. “Para los aceiteros, el biodiesel es para sacarse el aceite de encima cuando China les pide harina de soja. Para mí, si cierro la planta, cierro la empresa y son 60 personas en la calle”, alertó Boerr sobre el impacto en el empleo regional.
Finalmente, el empresario analizó los alineamientos políticos y marcó una fuerte asimetría entre la vehemencia del gobierno de Córdoba para defender el bioetanol de maíz y el rol que viene jugando la Casa Gris en Santa Fe respecto al biodiesel.
“Cuando se armó la Liga Bioenergética de Provincias, lo vi al gobernador Martín Llaryora varias veces en el Congreso de la Nación dando una pelea contundente; al gobernador de Santa Fe no lo vi. En Santa Fe debe ser difícil tener a estas compañías adentro por el poder que manejan, pero también tiene que ser difícil empezar a ver desocupación y que una industria que tenías montada desaparezca porque se te escapó la tortuga. Lugar para todos hay, solo hay que acomodar las cosas para que convivan todos de forma cuidada”, concluyó.







