La negociación paritaria para los trabajadores aceiteros atraviesa momentos tensos. En la reciente audiencia de revisión salarial, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo y la Federación Aceitera (FTCIODyARA) denunciaron a través de un comunicado la falta de propuestas y el “silencio” por parte de los representantes empresariales.
Ante este escenario, los gremios exhortaron a la Secretaría de Trabajo a convocar a una mediación presencial, buscando forzar un diálogo que, hasta el momento, se mantuvo bloqueado. Como respuesta, la autoridad laboral resolvió pasar a un cuarto intermedio y fijó un nuevo encuentro para el martes 9 de junio a las 11:00 horas.
Los puntos centrales del conflicto
El reclamo que mantiene en vilo al Cordón Industrial se basa en tres ejes fundamentales:
Recomposición del 20%: El pedido formal busca elevar el salario básico inicial a $2.800.000 para compensar el desfasaje inflacionario del primer trimestre.
La postura empresaria: Por su parte, la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) sostiene que el aumento del 13% otorgado en enero mantiene los sueldos por encima de la inflación acumulada, argumentando que no hay necesidad de una recomposición inmediata y su ofrecimiento es 0%.
La trampa del IPC: El gremio rechazó de plano la intención patronal de utilizar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) como referencia, denunciando que este no representa los gastos reales de una familia trabajadora y que busca desarticular el concepto histórico del Salario Mínimo Vital y Móvil que el sector ha defendido durante más de 20 años.

Antecedentes de una semana caliente
La situación se agravó a finales de mayo, cuando el fracaso de las negociaciones derivó en un paro nacional aceitero y el Gobierno Nacional dictó la conciliación obligatoria para frenar la medida de fuerza.
El martes 9 de junio será una jornada clave para definir si las empresas flexibilizan su postura o si el conflicto gremial se intensificará nuevamente en las plantas del Gran Rosario.







