Fueron tres minutos

El tornado destruyó todo, pero una losa les dio una segunda oportunidad: la historia de una familia tambera

El tornado destruyó todo, pero una losa les dio una segunda oportunidad: la historia de una familia tambera

El estado del tambo tras el tornado.
Fueron apenas tres minutos. Pero para Sara, una productora tambera de la colonia Santa Irene, en la zona rural de Bernardo de Irigoyen, el tiempo pareció detenerse. El rugido del viento, el estruendo de las paredes derrumbándose y la sensación de que todo desaparecía a su alrededor quedaron grabados para siempre. "Por una losa salvamos la vida", resume hoy, todavía conmovida, al recordar el tornado que destruyó por completo el tambo donde trabaja junto a su familia
05-08-2026 09:32 AM
Fueron apenas tres minutos. Pero para Sara, una productora tambera de la colonia Santa Irene, en la zona rural de Bernardo de Irigoyen, el tiempo pareció detenerse. El rugido del viento, el estruendo de las paredes derrumbándose y la sensación de que todo desaparecía a su alrededor quedaron grabados para siempre. "Por una losa salvamos la vida", resume hoy, todavía conmovida, al recordar el tornado que destruyó por completo el tambo donde trabaja junto a su familia

El fenómeno se desató durante la tarde del viernes 31 de julio, en medio de una jornada con alertas meteorológicas por tormentas fuertes en el centro de Santa Fe. En pocos minutos, un tornado con ráfagas estimadas entre 100 y 120 kilómetros por hora atravesó la colonia Santa Irene y dejó un escenario de devastación.

Sara revivió aquellos instantes en diálogo con el medio Gálvez Hoy. “El susto no se va todavía. Hay que empezar de cero porque perdí mis muebles. Gracias a Dios hoy lo puedo contar porque lo que hemos pasado, no lo pasó nadie”, expresó.

Todo ocurrió mientras realizaban las tareas habituales de ordeñe. Como cada tarde, también debían alimentar a los terneros.

“Le digo a mi marido que se venía la tormenta y me bajo igualmente a la fosa para ayudar, porque tenemos terneritos para darle leche. Llega él y le dice al empleado: ‘Bajá, Juan, bajá’. Siento que me agarra de la nuca y me dice: ‘Bajate, gorda, agachate’. Cuando me tiré al suelo, se cayó la pared. Era viento y agua”, recordó.

La familia logró refugiarse en la fosa del tambo apenas segundos antes de que la estructura colapsara. Una losa cayó sobre ellos, pero en lugar de aplastarlos quedó apoyada de tal manera que formó una especie de puente protector.

Ese detalle marcó la diferencia entre la vida y la muerte.

El presidente comunal de Bernardo de Irigoyen, Germán Gamulín, explicó que los trabajadores alcanzaron a advertir el avance del tornado y reaccionaron a tiempo. “Vieron que el mundo se les iba arriba de ellos y se tiraron en la fosa. Una losa cayó e hizo puente, entonces quedaron protegidos por esa estructura. Después cayó todo el resto del techo y las paredes encima”, relató.

Mientras tanto, a pocos kilómetros de allí, Carla, una vecina de la colonia, observaba un fenómeno que jamás había visto. Salió con su celular para registrar una nube que le llamó la atención, sin imaginar que estaba presenciando la formación de un tornado.

“Se formó una nube intensa a unos cuatro kilómetros de mi casa. Salí a grabar porque me pareció raro. De repente empezó a formarse un remolino de viento y un zumbido muy fuerte”, contó.

El embudo fue creciendo rápidamente.

“Vimos que cada vez tomaba más fuerza hasta que empezó a venir para donde nosotros estamos. Entonces decidimos meternos dentro de la casa”, recordó.

Cuando el tornado continuó su desplazamiento hacia el este, volvió a salir. “Pasaba a unos 200 metros de mi casa. Se escuchaba todo el zumbido, el viento”, describió.

Las imágenes que registró muestran la violencia del fenómeno y el avance de una columna marrón que iba aumentando de tamaño mientras levantaba tierra a su paso.

El meteorólogo Ignacio López Amorín confirmó que se trató de un tornado y explicó que la nube evolucionó en apenas unos minutos. Además, destacó que, si bien Santa Fe integra una región donde este tipo de fenómenos pueden ocurrir, resultó llamativo que se produjera en esta época del año.

Las pérdidas materiales fueron enormes. El tambo quedó completamente destruido y otros establecimientos rurales también sufrieron daños. Un productor reportó la caída de dos acoplados y la rotura de una bolsa de silo, mientras que una vivienda perdió parte de su techo.

Para Sara, sin embargo, el balance tiene una sola conclusión.

Lo material podrá recuperarse con el tiempo. La vida, en cambio, quedó suspendida durante esos tres minutos bajo una losa que, por un instante, desafió el derrumbe y se convirtió en el refugio que les permitió volver a empezar.

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