Las personas que logran superar los 110 años comparten una característica de su sistema inmunitario que llamó la atención de la ciencia: presentan una proporción excepcionalmente elevada de linfocitos T citotóxicos CD4 (CD4 CTL), un tipo poco frecuente de célula defensiva con capacidad para destruir otras células.
El hallazgo surge de una investigación realizada en Japón y publicada en la revista científica Cell Reports. El estudio comparó la respuesta inmunitaria de personas de distintas edades y encontró que estas células, que normalmente representan menos del 5% de los linfocitos T, aumentan de manera marcada a partir de los 100 años.
En los participantes más jóvenes analizados, los CD4 CTL representaban alrededor del 4% de los linfocitos T. En los centenarios, la proporción ascendía aproximadamente al 10%, mientras que entre los supercentenarios —personas de 110 años o más— alcanzaba cerca del 18%.
El dato resulta especialmente relevante porque quienes llegan a edades tan extremas suelen mostrar una llamativa resistencia frente a enfermedades frecuentes durante el envejecimiento, entre ellas determinados tipos de cáncer, enfermedades cardíacas y demencia.
Una defensa que parece reforzarse con la edad
El trabajo fue realizado sobre 28 personas: ocho tenían entre 70 y 90 años, diez eran centenarios de entre 100 y 109 años y otras diez eran supercentenarias.
El objetivo era determinar si la presencia elevada de estas células aparecía exclusivamente en quienes superaban los 110 años o si comenzaba a desarrollarse antes. Los resultados apuntaron a la segunda posibilidad: la expansión de los CD4 CTL parece comenzar alrededor de los 100 años.

Kosuke Hashimoto, biólogo de la Universidad de Osaka y uno de los autores del trabajo, destacó que buena parte de las investigaciones sobre el envejecimiento del sistema inmunitario se concentran en la pérdida de funciones. Sin embargo, este estudio plantea que incluso a edades extremas el organismo podría desarrollar adaptaciones específicas para reforzar determinadas respuestas inmunológicas.
El hallazgo retoma una investigación del mismo equipo publicada en 2019, que ya había detectado una concentración elevada de estas células en personas con longevidad excepcional.
¿Podrían proteger contra el cáncer?
Los investigadores también analizaron los receptores de las células CD4 CTL para conocer frente a qué amenazas podrían estar reaccionando.
Cada linfocito T posee un receptor particular que le permite reconocer determinadas señales. Cuando encuentra un antígeno que identifica como una amenaza, puede multiplicarse y generar una población de células prácticamente idénticas, conocidas como clones, capaces de atacar ese objetivo.
En los centenarios y supercentenarios estudiados, algunas de estas poblaciones clonales ocupaban una proporción muy importante del total de CD4 CTL. En uno de los centenarios, por ejemplo, el 53,8% de las células analizadas eran prácticamente idénticas entre sí.
Los investigadores compararon luego las secuencias de esos receptores con una base de datos de personas con cáncer y encontraron unas 30 coincidencias. Las más frecuentes aparecían asociadas a pacientes con cáncer de pulmón.
El dato llamó especialmente la atención porque ninguno de los participantes del estudio había padecido cáncer. Esto llevó a los científicos a plantear la posibilidad de que estas células tengan algún papel en la vigilancia y eliminación de células potencialmente tumorales.
La inmunóloga Ana Caetano Faria, de la Universidad Federal de Minas Gerais, consideró que estas células podrían funcionar como una especie de barrera frente al crecimiento de tumores en personas centenarias.
Una hipótesis que todavía no está demostrada
Los propios investigadores advierten que el hallazgo no permite afirmar que los CD4 CTL sean responsables de la longevidad ni que protejan directamente contra el cáncer.
Shawn Demehri, investigador del cáncer y del sistema inmunitario del Hospital General de Massachusetts, señaló que la expansión de estas células demuestra que existe una respuesta frente a algún antígeno específico, pero no necesariamente frente a células tumorales.
Además, las muestras analizadas provenían de la sangre, por lo que los científicos no pudieron determinar con precisión a qué tejidos llegan estas células ni qué función cumplen dentro de ellos.
Alejandro López-Soto, bioquímico de la Universidad de Oviedo, consideró que la hipótesis resulta biológicamente posible, pero remarcó que todavía es necesario identificar los antígenos que reconocen estas células y demostrar que efectivamente pueden eliminar tumores.
El equipo japonés continúa ahora investigando cómo se comportan los CD4 CTL en diferentes tejidos y en personas de distintas edades. Esos estudios podrían ayudar a determinar si esta particular respuesta inmunitaria constituye una de las claves de la extraordinaria resistencia de los supercentenarios.
Fuente: Infobae







