La decisión fue comunicada a los delegados de los clubes afiliados y a toda la comunidad deportiva, luego de que la entidad capacitara e instruyera a los árbitros para aplicar de manera estricta el artículo 80 del Reglamento Interno, sin excepciones.
El nuevo mecanismo contempla tres instancias. Ante una primera situación de violencia verbal o conducta antideportiva, el árbitro deberá detener temporalmente el partido y realizar un llamado de atención enérgico.
Si el comportamiento vuelve a repetirse, se producirá una segunda interrupción del encuentro, acompañada por una nueva advertencia. Pero ante una tercera reiteración, el protocolo establece la suspensión definitiva del partido, además de la elaboración inmediata de un informe que será elevado al Tribunal de Disciplina.
Será ese organismo el encargado de determinar las sanciones que correspondan en cada caso.

La implementación del protocolo se da en un contexto en el que la Liga viene reforzando su postura frente a los episodios de violencia dentro de las canchas. Uno de los antecedentes recientes fue la sanción de 10 años de suspensión al jugador Jorge Godoy, de Barrio Quinta, tras agredir a un árbitro.
Con esta nueva herramienta, la Liga Sanlorencina busca establecer un criterio claro de actuación para los árbitros y marcar un límite frente a situaciones que alteren el normal desarrollo de los partidos.
Desde la entidad remarcaron que el objetivo es preservar los encuentros en un marco de respeto, convivencia y compromiso, tanto para los jugadores y cuerpos técnicos como para árbitros, dirigentes y espectadores.







