A partir de las informaciones difundidas sobre el proyecto para radicar un muelle de servicios a embarcaciones en la ribera de Puerto General San Martín, la familia propietaria del inmueble costero se puso en contacto con SL24 para explicar los alcances del acuerdo comercial alcanzado y deslindar cualquier vínculo con las maniobras societarias o políticas atribuidas al consultor Fernando Cerimedo.
El predio en cuestión es reconocido en la región como “La Bajada de Mirto” o “Guardería de Mirto”. Se trata de un inmueble familiar encabezado por el comerciante local Miguel Mirto, dedicado desde hace décadas al rubro náutico, la guarda de embarcaciones y la reparación de lanchas, en un terreno cuya rampa de acceso directo al río Paraná fue construida por su padre.
Contrato de alquiler comercial y desvinculación absoluta
En diálogo con SL24, el abogado de la familia Mirto detalló que los titulares del predio no conocen, no mantuvieron contacto ni tienen relación alguna con Fernando Cerimedo. En ese sentido, puntualizó que la única vinculación jurídica existente sobre el terreno es un contrato de locación comercial celebrado estrictamente con Iván Sanabria.
El proyecto proyectado: servicios de cabotaje en la Hidrovía
De acuerdo con lo informado a los propietarios al momento de suscribir el alquiler, la iniciativa que encabezaba Sanabria contemplaba la instalación de una base de apoyo logístico de cabotaje para abastecer a convoyes de barcazas y embarcaciones que navegan por la Vía Navegable Troncal.
El esquema preveía la prestación de tres servicios principales:
- Provisión de combustible: Suministro de diésel marino para remolcadores.
- Retiro de residuos: Recolección y gestión de desechos generados a bordo.
- Avituallamiento y provisiones: Entrega de alimentos, insumos y víveres para la tripulación.
Preservación del perfil náutico tradicional
Tal como informó oportunamente este medio, el proyecto para montar una terminal logística no prosperó debido a que la Municipalidad de Puerto General San Martín no otorgó la habilitación de uso de suelo por falta de presentaciones reglamentarias. A ello se sumaron las evaluaciones de especialistas portuarios, quienes determinaron la inviabilidad náutica de operar a escala en ese sector ribereño, encajonado entre las terminales de gran porte de Cofco y ADM.
Tras brindar las explicaciones correspondientes, la familia Mirto ratificó la continuidad de sus tareas habituales de taller mecánico naval, botadura y guardería de embarcaciones deportivas, una actividad con arraigo histórico y comercial en la costa de la ciudad.








