Este viernes 28 de agosto llega a su término formal la conciliación obligatoria en el extenso conflicto laboral de la planta de caucho de Pampa Energía, en Puerto General San Martín, y no habrá prórroga ni continuidad en las negociaciones. Así lo ratificó el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), Mauricio Brizuela, en diálogo con el diario Pregón, donde dio por finalizada la disputa gremial tras concretarse la salida de la mayor parte de la nómina de operarios.
Más de un centenar de desvinculaciones y escasas reubicaciones
El dirigente gremial precisó que la compañía cumplió con su meta de reducir la plantilla mediante acuerdos indemnizatorios: más de 100 trabajadores se acogieron al régimen de retiros voluntarios, mientras que únicamente entre 20 y 25 empleados lograron ser reubicados en otros sectores de la planta.
Asimismo, Brizuela detalló que resta un grupo menor bajo esquemas diferidos con acuerdos firmados para cesar funciones el 31 de marzo de cara a tareas de saneamiento, período en el cual el sindicato intentará gestionar alternativas de producción o nuevas reubicaciones, aunque reconoció que en términos generales el sector de caucho está formalmente cerrado.
Duras críticas a la Provincia y la Nación por la falta de gestión
Desde la conducción sindical apuntaron contra la falta de acompañamiento institucional durante los meses que duró el reclamo. Brizuela denunció que el gobierno provincial no brindó soluciones y que las autoridades nacionales ni siquiera concedieron una audiencia al gremio. En ese sentido, cuestionó el posicionamiento de los ministros de Trabajo y de Producción de Santa Fe por haber catalogado prematuramente el conflicto como un caso cerrado.
Para el titular de SOEPU, el tratamiento oficial reflejó una ausencia total de mesas técnicas de trabajo para preservar las fuentes laborales y defender la matriz manufacturera.
Alerta por el riesgo sobre toda la planta y el polo regional
El gremio advirtió que la crisis no se circunscribe únicamente al sector de caucho, sino que corre peligro la totalidad del complejo fabril debido al impacto del tipo de cambio, las tarifas de servicios públicos y la carga impositiva. Brizuela contextualizó este desenlace dentro de una política macroeconómica que —a su criterio— prioriza exclusivamente el modelo agroexportador y extractivo en detrimento de la industria transformadora.
Como muestra del complejo panorama productivo que atraviesa el Cordón Industrial, el dirigente mencionó situaciones críticas como la paralización de Celulosa en Capitán Bermúdez por falta de insumos energéticos y las dificultades de competitividad que afrontan otras firmas locales frente a la importación, advirtiendo que el cierre de plantas continuará profundizándose si no se implementan medidas de protección al empleo y la producción nacional.






