n un giro orientado a desburocratizar las operaciones de comercio exterior, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) resolvió modificar el esquema de vigencia de sus normativas zoofitosanitarias y de inocuidad. A través de una reciente resolución firmada por la presidenta del organismo, María Beatriz Giraudo Gaviglio, se estableció que un amplio anexo de normas mantendrá su validez de forma automática, sin requerir instancias de prórroga o ratificación expresa.
El espíritu de la medida apunta a evitar la proliferación innecesaria de actos administrativos que, históricamente, generaban superposiciones, dispersiones y contradicciones perjudiciales para la dinámica agroexportadora. Desde el organismo fundamentaron que la unificación de criterios en materia de vigencia normativa es vital para consolidar la seguridad jurídica y brindar previsibilidad tanto a los administrados como a los operadores del sistema aduanero y portuario.
Para el complejo agroexportador de la región, la estabilidad del marco regulatorio resulta una condición esencial. El cumplimiento estricto de los estándares exigidos por los mercados internacionales depende en gran medida de la claridad en los protocolos de trazabilidad, certificación y control sanitario de los productos de origen animal y vegetal que se embarcan en las terminales del Up River. Con este reordenamiento, el Gobierno busca fortalecer la confianza de los socios comerciales y consolidar la reputación sanitaria del país a nivel global.
Frente a este cambio de paradigma administrativo, el sistema de alertas regulatorias Smart Monitor notificó rápidamente a las empresas exportadoras de la región sobre la publicación de la medida, catalogándola como una norma clave para la planificación logística y el compliance corporativo.







