Una prolongada disputa salarial y un complejo esquema de presiones corporativas explican por qué, en la actualidad, los trabajadores efectivos de la empresa Albardón Bio no cuentan con ningún gremio que los represente. La situación de agremiación en la planta radicada en Puerto General San Martín es el resultado de un conflicto de encuadramiento que se remonta a los años de la pandemia y que dejó al personal de planta en un absoluto vacío sindical.
Albardón Bio comparte una conformación societaria similar a la de Rosario Bio Energía, otra pyme del rubro de biocombustibles dedicada a la comercialización a través de los cupos fijados para el mercado interno. La figura de enlace y fundador de ambas firmas es Federico Pucciarello, el mismo empresario que impulsa junto a YPF el proyecto de la biorrefinería en San Lorenzo.
En sus orígenes, los operarios efectivos de la planta estuvieron afiliados al Sindicato del Petróleo, Gas Privado y Biocombustibles. Sin embargo, la constante presión de los propios trabajadores por acceder a los niveles salariales del sector aceitero —la referencia económica más alta del Cordón Industrial— desembocó en una decisión drástica: durante la pandemia, el personal renunció en masa a la afiliación petrolera.
La intención de pasar al convenio aceitero nunca prosperó. El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) del departamento San Lorenzo dio una dura y prolongada batalla legal y territorial para incorporar a los trabajadores, pero la empresa bloqueó sistemáticamente el proceso. El SOEA terminó perdiendo la pulseada al impedírsele afiliar a los empleados en ninguno de los dos complejos industriales de la firma, lo que consolidó un escenario donde el personal de planta permanente quedó desprovisto de cobertura gremial.
El régimen de tercerizados, la postura de UOCRA y la movilización
El esquema laboral de la planta cuenta además con un importante contingente de trabajadores que desempeñan tareas a través de empresas contratistas tercerizadas. Este segmento del personal se encuentra bajo el régimen de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA).
Pese a los reclamos laborales y los graves acontecimientos registrados dentro de las instalaciones, la conducción de la UOCRA optó por mantener un estricto silencio y actuar como si nada hubiera ocurrido con los operarios que prestan servicios bajo su convenio.
Frente al desamparo sindical tanto en el personal de planta como en el sector tercerizado, los familiares de las víctimas decidieron articularse de forma independiente. Con el objetivo de exigir el total esclarecimiento de lo sucedido, pondrán en marcha un plan de lucha que tendrá su primera manifestación este viernes por la mañana en las puertas de la empresa, en Puerto San Martín.







