La prolongada disputa por la conducción del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) de Rosario cruzó un límite peligroso en los muelles de la región. En un escenario signado por la impugnación de los últimos comicios gremiales y la parálisis institucional, un violento episodio registrado en la terminal portuaria de ADM, en la localidad de Arroyo Seco, encendió todas las alarmas en el sector agroexportador y forzó un pronunciamiento categórico de la conducción nacional de los estibadores.
A través de un comunicado oficial encabezado por el secretario general de la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA), Marcelo Osores, la entidad repudió de forma enérgica el ataque físico y las amenazas sufridas por una estibadora identificada como Nair al término de su turno laboral en las instalaciones de ADM. Desde la organización encuadraron el hecho como un acto de violencia de género y persecución política, señalando de manera directa a integrantes de la Agrupación Lista Naranja como los autores del hostigamiento en los muelles.
“Nos solidarizamos con Nair y pedimos garantías para proteger su integridad física y su derecho a trabajar con tranquilidad. La FEPA no va a tolerar atropellos. Exigimos que se investiguen los hechos, se determinen las responsabilidades correspondientes y se adopten medidas de protección para evitar nuevas situaciones de violencia o amenazas”, expresó la conducción de la federación en el documento.
Acefalía gremial y el fantasma de la intervención nacional
El trasfondo de este recrudecimiento de las agresiones se remonta al convulsionado proceso electoral del SUPA Rosario, cuyos resultados derivaron en una seguidilla de presentaciones judiciales, medidas cautelares y resoluciones de la Secretaría de Trabajo de la Nación que dejaron a la entidad sindical sin autoridades convalidadas.
En su descargo, la FEPA remarcó que respetó los tiempos del Ministerio, las instancias administrativas y los fallos de la Justicia. Sin embargo, frente al actual estado de acefalía formal, el Congreso de la entidad madre resolvió impulsar de oficio la normalización del sindicato y convocar a nuevas elecciones bajo el amparo de los estatutos federativos.
A pesar de la iniciativa de la FEPA para encauzar la vida interna de la seccional rosarina, en los pasillos de las terminales portuarias del Gran Rosario y entre los operadores del comercio exterior cobra cada vez más fuerza otra hipótesis: la inminente intervención del SUPA por parte del Poder Ejecutivo Nacional. Fuentes del sector coinciden en que la cartera laboral nacional no tolerará que las disputas de facciones pongan en riesgo la paz social ni alteren la operatoria en terminales portuarias estratégicas, por lo que la designación de un delegado normalizador ministerial asoma como la salida institucional más probable para frenar la escalada.







