Capitán Bermúdez

A 32 años de una tragedia ferroviaria que movilizó a toda una ciudad

Cinco alumnas de la escuela Nuestra Señora de los Milagros fallecieron cuando un tren arrolló a un transporte escolar en el cruce ferroviario de Ruta 11 y Celedonio Escalada


A las 12.50 del 5 de julio de 1988, un transporte escolar que trasladaba a niñas al colegio Nuestra Señora de los Milagros, de Capitán Bermúdez, dobló por Celedonio Escalada y al cruzar la vía de Ruta 11, un tren de la línea General Belgrano con 33 vagones de carga lo embistió. Cinco niñas murieron: Carolina y Maria Eugenia de 7 años, Florencia y Carolina (9) y Mirna (10).

“Recuerdo la desesperación de los familiares que buscaban entre los restos del colectivo diseminados por todos lados, al costado de los rieles y la masa deforme de la carrocería junto a los vagones del tren mostraba la magnitud del desastre. Recuerdo las sirenas de ambulancias y móviles policiales, los gritos, el dolor y el llanto”, rememoró Lucio Addino, dirigente político bermudense, en una publicación en Facebook.

“La conmoción y el dolor que flotaba en cada rincón, se fue convirtiendo en bronca y protestas que generó una verdadera rebelión popular (así lo tituló el diario Crónica). Los vecinos se abalanzaron sobre las vías y con distintas herramientas empezaron a levantar los rieles, que fueron trasladados y arrojados frente al edificio municipal. La indignación crecía, por que hacía años que se exigía una solución, porque habían sucedido otros accidentes y nunca se contempló el reclamo”, contó.

Entonces comenzó un conflicto que se prolongaría durante muchos días, al punto que los gremios ferroviarios llegaron a declarar una huelga general en todo el país por aquel siniestro ferroviario en Capitán Bermúdez.

“Fue muy emotivo ver a los familiares, mezclados con vecinos y obreros de Celulosa y Electroclor levantaron un pequeño monolito en homenaje a las víctimas, en el mismo lugar donde ocurrió el accidente”, recordó Addino.

“Luego de varias semanas, personal del Ferrocarril General Belgrano comenzó a reparar las vías arrancadas por los vecinos, quienes bajo una abierta resistencia se negaban a que vuelva a pasar un tren por ese lugar, provocando un enfrentamiento incluso con la policía”.

“Fue así -prosiguió- que con fuerte custodia policial se repararon las vías, se tiró abajo el monolito construido en homenaje a las víctimas y se comenzó a instalar barreras frente al paso a nivel donde se produjo la tragedia. Nunca prosperaron los acuerdos firmados por la intendencia y la empresa ferroviaria para trasladar el ramal”, lamentó Addino.

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