A un mes de la tragedia en Rosario

En la mañana del 6 de agosto la explosión del edificio de Salta 2141 provocada por un escape de gas, conmocionó a toda la ciudad. La tragedia dejó un saldo de 21 muertos y una profunda herida en la sociedad rosarina.


Hoy se conmemora un mes de la trágica detonación del edificio de tres cuerpos y 62 departamentos ubicado en Salta 2141, entre Balcarce y Oroño. La explosión ocurrió el 6 de agosto a las 10.40 y se erige como el peor siniestro en la historia de Rosario. Los minutos posteriores a la tragedia estuvieron marcados por el pánico y la confusión. Al lugar debieron acudieron varias dotaciones de Bomberos Zapadores y Bomberos Voluntarios para poder apagar el fuego y rescatar a las personas atrapadas en el edificio, junto a una flota de 30 ambulancias del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies).

También trabajaron conjuntamente efectivos policiales que montaron un operativo de corte de calles en el lugar a fin de que las ambulancias que se encontraban en la zona de la explosión pudieran circular libremente y también concurrieron al lugar la Guardia Urbana Municipal (GUM) y agentes de Defensa Civil.

De manera inmediata, el gobierno nacional envió una comitiva que incluye personal de Prefectura y Gendarmería, miembros del Ejército que llegaron desde Santo Tomé con un cuerpo de ingenieros y especialistas en rescate.

Pasado el mediodía, y después de cuatro horas de la explosión, los operarios de Litoral Gas pudieron cortar el suministro de gas, para de esa forma apagar definitivamente la llama que ocupaba el ingreso del edificio por calle Salta. Cuando el fuego fue apagado definitivamente, los grupos de rescate entraron por la puerta principal del edificio para sacar a las personas que aún estaban con vida. De este modo se procedió con las tareas de rescate para remover los escombros del edificio siniestrado desde la playa de estacionamiento del supermercado La Gallega, de Oroño y Salta.

Cuerpos de bomberos con perros especialmente adiestrados intentaban buscar víctimas entre la montaña de escombros que se acumulaba en el patio interno, por lo que solicitaban expresamente que se efectuara silencio para permitir la labor de búsqueda de víctimas. De esa manera, terminaba el día más triste en la historia de Rosario.

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