Advierten que en los próximos 20 años van a desaparecer más de 700 trabajos

Un estudio hecho en Inglaterra afirma que la mitad de los trabajos que hacen los hombres serán efectuados por las máquinas. El transporte, la producción, la agricultura y la venta al público, las áreas más afectadas.


En los próximos 20 años la mitad de los trabajos que realizan los humanos serán efectuados por máquinas, afirma un estudio de la Escuela James Martin de la Universidad de Oxford, Reino Unido, que fue publicado en The Economist. Los autores de la investigación, Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, concluyeron que la inteligencia de las máquinas y los robot portátiles, a mediano plazo, habrán automatizado 702 ocupaciones. Para alcanzar este número los investigadores aplicaron el proceso gaussiano que se usa en finanzas para predecir resultados a futuro. Se trata de un concepto matemático que genera muestras que evolucionan con el tiempo.

La tesis de Frey y Osborne no se apoya en empalagosos enunciados académicos, sino en los presagios que desde hace casi un siglo vienen advirtiendo los escritores de ciencia ficción. La evolución tecnológica que hoy está al servicio del hombre comenzará a expandir sus fronteras y de a poco irá reemplazando las tareas que en la actualidad cumple el 47% de la población activa. Por tanto, afirman, si la maquinaria los sustituye en estas funciones, los trabajadores, inevitablemente, perderán su empleo. Esta tendencia afectará tanto a los países en vías de desarrollo como a los industrializados.

Los autores dividen a las profesiones en dos grandes categorías. Las que tienen riesgo de desaparecer por su alto grado de mecanización y aquellas que tienen una baja probabilidad de ser computarizadas. Los puestos de trabajo con mayores posibilidades de prescribir son las relacionadas con el transporte, producción, instalación y mantenimiento, agricultura, venta al público (como por ejemplo, cajero de supermercado) o funciones rutinarias (cobro de peaje).

En la primera etapa, dice el estudio, las máquinas empezarán por sustituir a los humanos en campos vulnerables como producción, administración, logística, marketing,y servicios. Lo que los autores dejan en claro es que no va a desaparecer completamente, sino que el trabajo cambiará y se necesitarán menos seres humanos en el proceso.

Sin ir más lejos, IBM puso a disposición del público la supercomputadora Watson, para que a través de Internet se le pueda realizar todo tipo de consultas en forma gratuita. Esto implica todo lo relacionado con análisis de datos, predicciones estadísticas y planificación de negocios, lo que Watson puede cumplir sin costos y en menos tiempo que cualquier profesional calificado.

La segunda etapa de la transformación laboral será posible gracias a los grandes avances en inteligencia artificial, que dejó la fase experimental para convertirse en una realidad cotidiana, como los asistentes digitales que están en todos los teléfonos inteligentes. Cuando alcance su esplendor, podrían dejar de ser necesarios algunos especialistas en áreas de ciencia, ingeniería y arte.

Como sucedió con la tecnificación de la agricultura y la Revolución industrial, la innovación mejoró las capacidades productivas del hombre, pero planteó innumerables retos en el plano laboral y educativo. En la Inglaterra de aquella época surgieron los movimientos de “destructores de máquinas” y los “ludditas” que percibían que los aparatos no sólo permitían despedir a trabajadores, sino que sometían a los que quedaban a ritmos de trabajo por fuera del control directo de sus acciones.

El abaratamiento en los sensores harán que pronto se mecanicen muchas de las tareas de logística y transporte. El fenómeno del BigData –donde electrodomésticos y coches estarán conectados a Internet– apunta a provocar una revolución social que permitirá automatizar empleos que no son rutinarios y que requieren habilidades cognitivas. Un robot podría operar con mayor precisión que un médico, redactar textos legales, ofrecer orientación psiquiátrica y como ya ocurre en Japón, cuidar a personas mayores.

Buscando un poco más de profundidad, Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, dos investigadores del MIT, indican en su libro “La segunda era de las máquinas” que este proceso de descomposición se inició a mediados de los 80’, con el auge de la computadora y que ahora se está acelerando. El núcleo más afectado fue el de los empleos con menor nivel técnico como los empleados bancarios, operadores telefónicos, modistas, carteros, bibliotecarios y se aceleró un 11% entre 2001 y 2010 la pérdida de profesiones.

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