Una mirada porteña

También suman a Cargill en latente conflicto productivo y laboral en la región

Días atrás Bunge fue noticia porque un sindicalista advirtió que cerraría. Desde Buenos Aires aluden a que la otra terminal seguiría sus pasos y observan una fuerte disputa entre cerealeras, gobierno y trabajadores


Días atrás, un miembro de la comisión directiva del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros del departamento San Lorenzo aludió a que Bunge le había informado que evaluaban una paralización de tareas.

“Venimos de una reunión con la empresa Bunge, acá en Puerto San Martín, donde el día, no se si antes o después de las primarias, van a parar la planta”, precisó en declaraciones vertidas en una radio de Puerto San Martín, localidad donde está enclavado el complejo fabril y portuario del el gigante agroexportador.

Para Succi, tal decisión no era más que una “especulación” de los empresarios, y agregó que a lo que apuntan es “a la quita d adicionales y otros derechos de los trabajadores”.

En ese tren, desde Buenos Aires ahora sumaron a otro jugador pesado de la zona: Cargill.

De acuerdo a lo publicado por el portal noticioso “Gestión Sindical”, perteneciente a Comunicación Editorial Gráfica Argentina S. A., con domicilio legal en Reconquista 737, 3er. Piso, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, todo se trata de un avance de los industriales para “presionar” al presidente Mauricio Macri.

En su editorial reproduce lo que otro portal porteño expuso desde su home.

“Según consigna el portal La Política Online (LPO) desde su corresponsalía en Rosario, a doce días de las PASO y en medio de la cosecha récord, la empresa Bunge hizo correr el rumor de una posible paralización de la producción y cierre sin dar mayores explicaciones, y lo mismo viene ocurriendo en Cargill”.

“Se trata de los principales consorcios agroexportadores que operan en el complejo oleaginoso y que según trabajadores de las plantas que hablaron con este medio (LPO), desde las empresas hacen circular los rumores para generar temor”.

También reproducen declaraciones del secretario general de dicha organización obrera, Pablo Reguera.

“Las empresas aceiteras están atravesando el mejor momento de la cosecha y quieren aprovechar para quitarnos los adicionales, flexibilizar y bajar el salario. Estamos hablando de las primeras firmas del mundo”, explicó.

De acuerdo al convenio laboral vigente, los operarios cuentan con un plus por turno en sus salarios que en algunos casos asciende hasta el 30 por ciento del sueldo, y en el caso de una paralización de actividades la intención sería no abonarlos.

“Por tal motivo, las empresas buscan reducir el costo laboral y aprovechan a días de las PASO para sumar presión al reclamo en momentos de incertidumbre, por el escenario electoral, con el temor de fondo a que Mauricio Macri no logre la reelección”, detallaron los portales porteños.

En coincidencia, Reguera aseveró: “Tienen miedo que Macri no gane y no puedan llevar adelante las políticas de terciarización que pretenden”. Y consideró que a pesar de haber apostado fuerte al triunfo del macrismo no lograron obtener los beneficios que daban por hecho con el nuevo gobierno.

En ello, Succi también coincidió cuando anunció lo que sucedía en Bunge. “Si puse la guita (parafraseando a los empresarios) para que este fulano sea presidente (en alusión a Macri) y todos los negocios se lo llevaron ellos…¿qué haría?”, declaró en aquel reportaje.

Una mirada desde Buenos Aires sobre la realidad empresaria, gremial y política de lo que sucede en el complejo oleaginoso local, eje indispensable del actual andamiaje económico del país.

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