Alertan que la AFIP le debe 600 millones de pesos a las agroexportadoras

Calculan en más de 600 millones de pesos, sólo en el sector de la agroindustria, lo que el fisco demora en devolver en concepto de Impuesto al Valor Agregado (IVA).


En principio, vale recordar que la norma que alcanzaba a la operatoria específica para la actividad agroindustrial en relación al IVA tenía por objetivo estimular las exportaciones de origen argentino, al evitar transferir impuestos internos que pudieran generar sobrecostos que afecten la competitividad de los productos nacionales. De ese modo, el reintegro era automático.

Pero a fines de octubre del año anterior se conoció otra resolución (la Nº 3397) que, con la aparente pretensión de perfeccionar los controles, terminó por trabar la devolución del IVA a la exportación. La nueva normativa, afirman desde el sector, inhabilita para percibir la devolución del IVA a quienes “registren deudas líquidas y exigibles por cualquier concepto correspondientes a sus obligaciones impositivas, previsionales o aduanera” y excluyó de la devolución del IVA a quienes “se les detecten inconsistencias asociadas a su comportamiento fiscal”.

Esos agregados remiten a un moroso sistema de fiscalización que puede insumir, según especialistas tributarios, hasta dos años de trámites, lo que en la práctica implica la pérdida del beneficio, exponiendo a mayores costos a las exportaciones argentinas y consecuentemente a la pérdida potencial de mercados (por encarecimiento de sus precios).

El sector agroexportador carece de “deudas líquidas y exigibles”, por cuanto presuntas deudas antiguas por retenciones se litigan en sede judicial (dependen de la resolución de distintos magistrados intervinientes), en tanto que las “inconsistencias fiscales”, al faltar una definición precisa, fundamentada e incontrovertible, expone a la arbitrariedad y la discrecionalidad del órgano de aplicación, tornando al procedimiento en fuente de incertidumbre financiera.

La nueva normativa representó un virtual reconocimiento de hecho de los atrasos en el reintegro del IVA que se producían aleatoriamente desde marzo del año pasado.

Como consecuencia de la nueva norma, se encuentran trabadas la devolución del IVA y su transferencia a terceros, aun cuando se puede realizar todavía la compensación en el pago de otros tributos.

CÓMO FUNCIONA

Cuando el exportador solicita la prefinanciación o anticipo de exportaciones a un banco internacional, toma en cuenta el valor FOB que incluye retenciones y también incluye el 10,5% del IVA que se debe abonar al momento de la compra del grano, tributo que luego es reintegrado.

Entre el momento en que se abona el IVA (compra del grano) y su recuperación transcurren como mínimo entre 90 días (exportación de granos) y 150 días (exportación de aceites y harinas oleaginosas), con lo que se produce un costo financiero para el exportador y una pérdida económica por cuanto el Estado devuelve el IVA en pesos pero ese monto debe ser reintegrado a la entidad financiera que lo prestó en la divisa en que el préstamo fue concedido.

A la vez, la dilación en esos reintegros, al provocar mermas en el capital de trabajo, ocasiona la necesidad de suplirlos con préstamos locales, donde las tasas de interés anual se hallan en torno de  19 %.

Al ser el IVA parte del monto que debe solicitarse como prefinanciación, todo aquello que perjudique la normal recuperación y reembolso a quien prestó el dinero, afecta seriamente la posibilidad de continuar recibiendo la financiación, lo que incidirá directamente en los costos de comercialización de las cosechas.

 

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