Análisis de los principales cultivos en el marco del creciente riesgo climático

Las fuertes lluvias de las últimas semanas, sumadas a las ya registradas previamente, ponen en jaque a los principales cultivos de la zona más productiva del país. Análisis de las próximas cosechas de trigo, maíz y soja.

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Trigo 2012/2013
Sin ajustes relevantes en la superficie implantada respecto de la estimación anterior, se mantiene las 3,6 millones de hectáreas para el cultivo de trigo. Octubre pertenece a la trilogía que desde agosto se caracteriza por frecuentes e importantes tormentas con fuertes desvíos positivos respecto de las medias mensuales en la región Pampeana. Esto se nota en la imagen confeccionada por CCA (Consultora de Climatología Aplicada), considerando las lluvias acumuladas de octubre hasta el día 12.

Los valores de lluvias acumuladas de dicho mes, duplican y hasta llegan a triplicar en algunos casos los valores normales del mes de octubre en el centro este del país. Las fuertes tormentas también van adentrándose en zonas mediterráneas llegando a las provincias de Córdoba y La Pampa. El resultado es un significativo aumento en la extensión de zonas con anomalías, que disponen entre 200 y 400 mm extras por sobre los niveles normales de precipitación, tomando los acumulados desde agosto. Entre Ríos es el núcleo de esta zona con anomalías que llegan a superar los 500 mm. Saturación de los perfiles, napas muy altas, lotes inundados en fracciones o vastas áreas por debajo del nivel de agua, dominan el paisaje en mayor o menor medida en buena parte de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Las tormentas de los días 20 al 22 octubre no sólo se destacaron por los volúmenes precipitados (entre los 60 y 150 mm) sino por la caída de granizo en Entre Ríos, sur de Santa Fe, noroeste y centro de Chaco y por vientos de hasta 100 km/h. También en estos últimos días (29/10) han operado frentes de lluvias sobre estas zonas y nuevamente el fenómeno de granizo.

En la vereda contraria, Chaco y Santiago del Estero mostraron un escenario en el que las lluvias llegaron tardíamente para los cultivos. En el área se esperan rendimientos que oscilen entre 10 y 15 qq/ha. La cosecha de los lotes adelantados se desarrolla con lentitud por las lluvias. El estrés sufrido en macollaje afectó seriamente el potencial de rinde. La condición del trigo es buena y regular. Similares condiciones se observan en los trigales de la provincia salteña.

En el noroeste de la provincia de Santa Fe, los trigales están finalizando el ciclo marcados por la falta de agua y el avance de enfermedades. Los rindes de los departamentos de General Obligado, San Javier, Vera y 9 de Julio quedarían en el marco de los 20 a 23 qq/ha, con un gradiente descendiente en productividad hacia el oeste. En el centro y sur santafesino las condiciones de los cultivos siguen siendo muy buenas pero, semana a semana aumenta la vulnerabilidad a enfermedades y cada vez es más difícil hablar de seguridad de cosecha en los lotes con problemas de drenaje. Los suelos están saturados y de proseguir este escenario de fuertes lluvias semanales, los daños pueden ser significativos. Las enfermedades siguen avanzando aún en lotes tratados y cada semana que pasa se dificultan las tareas de control y aumenta la detección de casos con fusariosis. Si bien en algunas localidades los técnicos han comenzado a descontar algunos quintales de las iniciales perspectivas de alcanzar los máximos rendimientos potenciales, por el momento se mantiene una proyección de rinde provincial de entre 33 y 36 qq/ha si las lluvias se normalizan.

Lejos de la historia que en general caracteriza al régimen hídrico de la provincia de Córdoba, en agosto comenzó una paulatina recuperación hídrica que se fue afianzando durante setiembre. Durante el mes de octubre, con las abundantes lluvias de los fines de semana, llegaron los problemas.

La recuperación hídrica mejoró notablemente las condiciones de los cultivos en la provincia y hoy se está teniendo en cuenta en la proyección de rindes una escala de 30 a 32 qq/ha, si los problemas no se profundizan. Se destaca el sureste cordobés, donde hay zonas que recibieron entre 100 y 200 mm en los últimos 20 días, particularmente en los departamentos de Marcos Juárez y Unión. Esto ha provocado lotes inundados, caminos cortados, napas que han crecido hasta ocupar la superficie en gran parte de la zona mientras los trigos están en llenado y se realizan distintos tratamientos con fungicidas para prevenir fusarium. En esta provincia hay superficie que no se podrá cosechar cuyo porcentaje deberá determinarse con el paso de los días.

En la provincia de Buenos Aires se prevé un rinde promedio en torno a los 34 qq/ha y se proyectan 110 a 140 mil hectáreas que podrían no cosecharse. En parte, las lluvias dieron respiro a la zona más castigada, al desplazarse hacia otras áreas, como se comentó en anteriores párrafos. De todas formas, en el centro oeste las lluvias han continuado, dejando una situación muy delicada y con pérdidas potenciales importantes.
Octubre se caracterizó por descargas que tuvieron su epicentro el norte de Buenos Aires, con desplazamiento centrado en el sector oeste. En la zona que va desde General Pinto a Villegas se presentan anegados la mayoría de los lotes aunque con diferente gravedad.

Los bajos y lotes sin pendiente son los más afectados, con amarillamiento de lotes de trigo. A pesar de la superficie afectada, son buenas las perspectivas que se esperan de rinde siempre y cuando se normalicen las lluvias. En el área de influencia tandilense, las condiciones de humedad en los perfiles mantienen sin restricciones a los cuadros productivos y se observan zonas con excesos. En el área de Tres Arroyos el aspecto de los cultivos también es muy prometedor. Tanto en un parea como en la otra se combate febrilmente el avance de enfermedades. De no mediar nuevos problemas se esperan niveles de rindes muy buenos y hasta excelentes, lo que contribuye a sostener los niveles de productividad unitaria nacional. Sólo la zona de influencia de Bahía Blanca muestra un escenario diferente; los cultivos no han logrado un buen desarrollo y hay zonas que necesitan el auxilio perentorio de las lluvias.

Maíz 2012/2013
El clima de setiembre y octubre ha condicionado severamente el avance de la siembra maicera de la campaña 2012/13. Tomando patrones históricos, el retraso en las labores es notable, 20 puntos menos respecto del 60%. Tomando la campaña pasada como punto de comparación, ciclo que se caracterizó por una implantación retrasada por falta de condiciones adecuadas, la demora es más importante aún en este ciclo.

Córdoba no está tan retrasada, pero Santa Fe notoriamente sí y Buenos Aires ha cubierto sólo la dos tercera parte del área implantada a esta fecha el año pasado. Con un atraso tan significativo, se enfatizan los escasos días que restan para cerrar la ventana oportuna de siembra. De allí que el pensamiento recurrente cuando se analizan dos de las tres principales provincias productoras pasa por la implantación de maíces de segundas fechas, o cambiar el destino de los lotes a soja.

En la zona núcleo faltan por sembrar unas 70 mil has y los escenarios de lluvias siguen repitiéndose. En las provincias que son afectadas por excesos hídricos se observan manchoneos en lotes implantados, pérdidas de plántulas y en casos puntuales hay necesidades de resiembras. Con este marco y de no normalizarse las lluvias difícilmente podrán implantarse las 4 millones de hectáreas de intención de siembra de maíz.

Soja 2012/2013
La semana pasada comenzó en forma muy aislada la campaña de soja 2012/13, que se proyecta con una superficie de intención de 19,5 millones de hectáreas. Esta cifra expresa un crecimiento de 3,7% sobre la campaña pasada.

La temporada empieza con retraso y con incertidumbre por el marcado perfil húmedo que se vienen desarrollando en los últimos tres meses. Los pronósticos de lluvias que se repiten semana a semana y el año Niño que augura lluvias por encima de los valores normales, hacen prever siembras muy trabadas, problemas de implantación, siembras que se superpondrán con las de maíz y que empiezan con un importante retraso.

Los lotes que ocupan posiciones topográficas bajas en la región pampeana o los cuadros que tienen problemas de drenaje no tienen las condiciones de piso necesarias para que la maquinaria ingrese y no se prevé que puedan ingresar por al menos las próximas dos semanas. La región núcleo está en alerta anaranjada, los suelos están saturados, hay problemas de circulación por anegamientos de caminos y canales y arroyos desbordados.

Hay un número de hectáreas que hoy no son posibles de cuantificar que pueden no sembrarse en esta campaña. De haber un pulso seco que se instale en las próximas semanas restauraría el ritmo de siembra y minimizaría el impacto de lo sucedido, pero lamentablemente este no parece el escenario más probable en el corto plazo.

 

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