En junio, la fiscalía de Delitos Informáticos del Ministerio Público de la Acusación detuvo a tres personas acusadas de quedarse con más de 34 millones de pesos mediante cuentas abiertas en billeteras virtuales. Las víctimas eran de Rosario, Santa Fe y San Lorenzo, y el dinero terminó convertido en criptoactivos. El caso no es aislado: según el último informe anual de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), en 2024 se registraron en el país 34.468 reportes por delitos informáticos, un 21,1 % más que el año anterior, y 21.729 de ellos fueron fraudes en línea.
Buena parte de esas estafas empieza en un sitio web que parece legítimo. La buena noticia es que, antes de cargar una tarjeta o dejar datos personales, hay controles simples que cualquier usuario puede hacer en pocos minutos.
Quién está detrás de la página
El primer paso es averiguar quién responde por el sitio. En los dominios terminados en .ar, el buscador público de NIC Argentina permite consultar quién figura como titular y desde cuándo está registrada la dirección. Una página que se presenta como empresa con años de trayectoria, pero cuyo dominio fue creado hace pocas semanas, merece una segunda mirada.
También conviene buscar datos de contacto completos: razón social, CUIT, domicilio y un teléfono que efectivamente atienda. Las páginas fraudulentas suelen limitarse a un formulario o a un número de WhatsApp, y desaparecen en cuanto acumulan reclamos.
Comparar antes de registrarse
Ningún control reemplaza a la experiencia de otros usuarios. Antes de una compra o de un registro, vale la pena buscar el nombre del sitio junto a palabras como “opiniones” o “reclamos”, y recurrir a comparativas independientes que ordenen las alternativas de cada rubro. Ocurre con tiendas, agencias de viaje y plataformas de entretenimiento por igual.
Un ejemplo es el del entretenimiento online. Quien busca jugar blackjack online encuentra decenas de opciones con trayectorias muy distintas, y para saber cómo jugar al blackjack y qué sitios lo ofrecen en Argentina, este repaso compara los sitios de blackjack online y explica las reglas antes de que el usuario deje sus datos.
El Data Fiscal, a la vista
Los comercios que venden a consumidores finales deben exhibir el formulario 960/D, conocido como Data Fiscal. En los sitios de comercio electrónico tiene que aparecer en la página principal, en un lugar visible. Al escanear su código QR se accede a la información que ARCA tiene registrada sobre ese contribuyente, lo que permite comprobar que el nombre que figura coincide con el de la empresa que dice estar detrás.
La ausencia del Data Fiscal no prueba por sí sola una estafa, pero sí es una señal de alerta, sobre todo cuando se suma a precios demasiado bajos o a promociones que vencen “en minutos”.
El candado no alcanza
Durante años se repitió que el candado junto a la dirección garantizaba la seguridad de una página. Hoy ese ícono solo indica que la conexión está cifrada, algo que los sitios fraudulentos también ofrecen sin costo. Más útil es revisar la dirección letra por letra: muchas estafas usan nombres casi idénticos a los de marcas conocidas, con una letra cambiada o una terminación distinta.
Cómo se paga y qué pasa si algo sale mal
Los medios de pago dicen mucho. Un sitio que solo acepta transferencias a cuentas de personas físicas o pagos en criptomonedas, y que no ofrece tarjeta ni plataformas con protección al comprador, deja al usuario sin forma de reclamar. También conviene leer los términos y condiciones, en especial lo referido a devoluciones, cancelaciones y plazos.
Si el problema ya ocurrió, la denuncia es el paso clave. En Santa Fe puede presentarse ante el Ministerio Público de la Acusación, y los reclamos comerciales pueden canalizarse por la Dirección de Defensa del Consumidor, que recibió casi 6.500 denuncias en el primer semestre de este año. Guardar capturas, comprobantes y conversaciones facilita la investigación y aumenta las chances de recuperar lo perdido.








