Asaltan y balean a empresario sanlorencino en Rosario

Los ladrones rompieron el vidrio de la camioneta donde iban las víctimas, que recibieron tiros en brazos y piernas. Se llevaron un maletín.


Dos hombres que se movilizaban en una camioneta Toyota Hilux fueron atacados a balazos por otras dos personas que se desplazaban en una moto de alta cilindrada. El asedio a la 4 por 4 sucedió a unos treinta metros del semáforo del Paseo Ribereño en cercanías del Acuario, frente al Club Regatas y al Estadio de Rosario Central. Los agresores se apoderaron de un maletín y se alejaron a gran velocidad.

Fue un episodio sangriento que reeditó el modus operandi de otros registrados en la ciudad el año pasado: atracos contra usuarios de vehículos costosos, concretados en días hábiles, en los que los agresores no vacilan en hacer uso de armas de fuego para asegurar los arrebatos. Uno de estos episodios en 2012 le costó la vida a un vecino de Gualeguaychú.

Ayer a las 16.30 el blanco resultó una Toyota Hilux modelo 2013, patente NBG 223, conducida por Mario P., de 47 años, empresario oriundo de San Lorenzo a quien acompañaba otro hombre.

En ese instante una moto se puso a la par de la camioneta. «Era grande, por lo menos de 500 centímetros cúbicos», dijo Carlos P., hijo de una de las víctimas. Una vez allí los maleantes increparon a los ocupantes de la Toyota para que entregaran un maletín que llevaba en sus manos el acompañante.

En principio los hombres se resistieron. Frente a eso uno de los ladrones desenfundó una pistola calibre 9 milímetros y disparó al menos tres veces sobre la ventanilla del acompañante. Los ladrones abrieron la puerta y tomaron el maletín, para luego huir de contramano por el carril que avanza en sentido norte.

Según declararon inicialmente las víctimas en el lugar del robo, el maletín no contenía dinero sino documentación. En un principio los ocupantes de la chata argumentaron que no les habían robado absolutamente nada y el suceso así no pasaba de un intento de robo.

«Vimos la moto, que era grande, y cómo le tiraban a la chata. Después uno de los muchachos manoteó el maletín y cuando arrancó a toda velocidad un auto blanco que estaba enfrente la siguió, me parece que venían juntos, como que el auto hacía el aguante», sostuvo un hombre que atiende un puesto de venta ambulante casi en las puertas del Acuario.

Los disparos, hechos a mano alzada hacia el interior de la camioneta, hirieron en su pierna izquierda a Mario P. En tanto su acompañante sufrió heridas en el brazo y la pierna derechos.

«Mi padre viene siempre a Rosario y hace el camino este, por abajo hasta la autopista y por allí a San Lorenzo. El muchacho que lo acompañaba no sé quien es» sostuvo Carlos, hijo del empresario.

Mario P. es titular de la empresa de montaje industrial «Puerto Verde y Blanco». Su hijo aseguró ignorar si venían de una entidad financiera. «Mi papá dice que no se dio cuenta de nada hasta que los tuvo al lado y les dispararon. Está bien, los dos están bien», contó con el nerviosismo del caso.

El reguero de sangre alrededor de la Toyota permitía armar la escena casi sin errores: los dos hombres bajaron heridos y se tiraron en la ancha vereda que da al río, donde había coágulos de sangre y trapos manchados. Luego llegaron quienes los auxiliaron y quedaron evidenciados en las pisadas con manchas rojizas. En el interior de la chata se veían claramente las puertas perforadas y sobre la luneta aún estaba la tapa de un CD de Hard Rock

Las víctimas fueron trasladados por medio de una ambulancia del Sies al Hospital Clemente Alvarez. Luego Mario P. fue derivado al Sanatorio de La Mujer, donde quedó internado.

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