Impactante

Así es la mega mansión donde Eduardo Costantini y Elina Fernández

Cancha de fútbol, de tenis y de paddle. Espacio para jugar al golf. Super piscina climatizada. Mini bosque. Arboles frutales. Colecciones de arte. Lujos asiáticos. Una de las mejores propiedades del país, mostrada en detalle.


Señoras y señores de toda edad, procedencia, posición social, creencia religiosa, simpatía futbolera o posición política: bienvenidos al mismísimo paraíso en la tierra. A ponerse el cinturón de seguridad y asegurar estabilidad física y emocional porque el viaje será intenso, frenético y muy movido. Dando click a esta nota sacaron pasaje a la increíble-impresionante-impactante-tremenda-deslumbrante (y todos los adjetivos que encuentren en el diccionario) mansión donde viven Eduardo Costantini y Elina Fernández.

Primero, tenemos que saber de quiénes estamos hablando. Costantini ocupa un lugar en el top ten entre los 100 argentinos más ricos. Para que se den una idea: hace cinco años, en un reportaje, contó que tenía “500 millones de dólares y no sé en qué gastarlos“. El año pasado, en cambio, se manifestó “golpeado” por la profunda crisis económica que azotó al país. Pero mientras la gente común juntaba moneditas para cargar la sube, él se fastidió “porque deje de ser un billonario“. Costantini tiene 73 años.

Elina es mucho más joven. Tiene apenas 30 y desde febrero de 2020 es la esposa legal del megaempresario. Se casaron en medio de una polémica feroz. A ella la acusaron de “oportunista y trepadora” y hasta dos famosas ex modelos, profesión que comparten con ella, se pronunciaron en su contra. Anamá Ferreira sospechó que había conquistado a Costantini utilizando un particular gualicho llamado “agua de tanga”, y Mónica Gonzaga se lamentó por el hombre: “Si no se lo lleva el coronavirus, se lo lleva ella” declaró en Intrusos cuando la pandemia era solo una amenaza que venía del lejano oriente.

Está claro que Eduardo y Elina no iban a tener el problema que asiste a miles y miles de parejas en este bendito país (y en todo el mundo che, a ver si pensamos que todos los inconvenientes están acá): dónde ir a vivir. ¿Llegamos con el alquiler? ¿Si vamos de tus viejos, no se van a meter? ¿Venís a casa? ¿Voy a la tuya? Y no, ellos no se hicieron ninguna de esas pregunta. Una parte de su inmensa fortuna, Costantini la hizo como dueño, diseñador, ejecutor y comercializador de Nordelta, el barrio cerrado más grande de América Latina y uno de los más extensos del mundo todo.

¿LE FALTA ALGO? LA CASA DONDE VIVEN COSTANTINI Y ELINA EN NORDELTA TIENE DE TODO.

Cuando Costantini planificó la aventura empresarial más grande de su vida, se reservó 4 hectáreas para construirse la mansión que siempre soñó tener. Obviamente, está ubicada en el mejor rincón del barrio, conocido como “La Isla“. Corría el año 2000: en ese momento, cuando vio crecer la despampanante residencia, Elina tenía solo 10 años. Hoy duerme allí.

Es tan grande el predio y la parte construida tanto en interiores como en exteriores que el perfil de Twitter “RicosyFamososOk“, especializado en propiedades y viviendas de celebridades, tuvo que armar un croquis aéreo señalizando todos los espacios incluidos.

EL FRENTE DE LA CASA, VISTO DESDE UNA DE LAS OBBRAS DE ARTE CON LAS QUE CUENTA LA MANSION TANTO EN EL INTERIOR COMO EN EL ESPACIO EXTERIOR. SUPERLUJO TOTAL.

Y crean que no le falta absolutamente nada. Vean: hay huerta y árboles frutales, estanque de agua, cascada y cauce de agua que desemboca al lago, muelle con salida al lago, piscina climatizada de dimensiones gigantescas con horizonte al lago y a las caídas del sol, vestuarios y un bar al lado de la pileta, y un mini bosque con bancos y “casita del bosque“. ¿Ya se levantaron? Aguanten un rato, porque nosotros no. Nos caímos de espaldas y ahora necesitamos reponer el físico para seguir.

COSTANTINI ES FANATICO DEL BLANCO Y DE LA MADERA. EN LA DECORACION DEL INTERIOR DE LA CASA QUEDA EN EVIDENCIA.

Ya estamos. Eso es solo una parte. La de los lujos “asiáticos“, por llamarlos de una manera. Siguiendo “la ruta de la piscina“, se accede al sector destinado a la práctica de los deportes, de los que Costantini siempre fue un fanático. Incluso, casi se mata practicando “kitesurf” en el mar. Una ola lo hizo dar de lleno contra una formación rocosa. El hombre sobrevivió, y una de las formas de celebrar “haber nacido de nuevo” fue permitirse una relación con una mujer muchísimo más joven que él, desafiando las miradas y los cuchicheos ajenos.

PARECE EL CAMPO ABIERTO, PERO NO, ES TAN SOLO UNA PARTE DEL JARDIN DE LA CASA DE EDUARDO COSTANTINI.

Muchos clubes, incluso los de primera división del fútbol argentino, envidiarían las instalaciones que tiene Constantini desparramadas por su gigantesco predio. Obviamente, hay una cancha de fútbol con el césped mejor que cualquier estadio. Hay una cancha de tenis, una de paddle y hasta una zona de mini golf, una actividad que por ahí no apasiona al empresario, pero sí a muchos de los empresarios que recibe: entre golpe y golpe, arregla negocios que ensanchan su billetera.

Aquellos que trabajan en la casa tienen su espacio independiente, tambien grande y también con todas las comodidades. Pero claro, están laburando. Costantini y su mujer pueden ser muy generosos, pero no se aconseja mezclar el placer con las obligaciones. Igualmente, se puede decir que tienen el espacio para sentirse a gusto. Allí conviven mucamas, cocineros, choferes (el empresario tiene un chef personal), custodios y caseros.

ELINA CELEBRO LOS 30 EN EL IMPONENTE JARDIN LLENO DE PALMERAS DE LA MANSION QUE COMPARTE CON SU MARIDO. EL LE LLEVA 43 AÑOS.

Por ultimo, la casa principal. Que no merecería “un párrafo aparte“, sino varios. Pero tampoco es cosa de aburrir ni de caer en lugares comunes. Y si, no le sobra nada. Es más, cualquier mortal podría hasta decir que le sobran unas cuantas cosas. Muchas. Solo para dar un ejemplo: según “RicosyFamososOk“, Constantini, el coleccionsta de arte más importante en los países de habla hispana, guarda una colección de vacas y ovejas de plata del artista inglés Julian Opie.

La casa es sencillamente demoledora. La pensó el arquitecto James Donaldson y está considerada una de las mejores de la Argentina. Para aquellos que se dedican a esas cuestiones, tranquilamente podría ser una propiedas premiada por las grandes escuelas de la arquitectura mundial.

CAE LA TARDE Y LA VISTA EN UNO DE LOS ANGULOS DE LA PROPIEDAD ES SENCILLAMENTE MARAVILLOSA.

Señoras y señores, el viaje ha terminado. El paraíso en la tierra ha quedado atrás. Finalizó la aventura, y todos podemos volver a nuestras humildes vidas. Y a meterle pata que se va el bondi…

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