Policiales

Así se fugó de la cárcel el sicario más sangriento de Rosario

Se trata de Mauricio Jesús “Caníbal” Laferrara, un actor fundamental dentro de la estructura delictiva de Esteban Lindor Alvarado.


El 20 de octubre pasado, Mauricio Jesús Laferrara, conocido como «Caníbal» y condenado a prisión perpetua por su rol como sicario en la banda de Esteban Lindor Alvarado, llevó a cabo una fuga digna de una película en el penal de Villa Devoto.

Según publicó el reconocido periodista de policiales, Mauro Szeta, la espectacular evasión, narrada en expedientes judiciales, revela que «Caníbal» se ocultó en un tacho, en posición fetal, camuflado entre mantas, colchones viejos y basura, engañando a los penitenciarios que monitoreaban las cámaras de seguridad.

Al parecer, el martes 17 de octubre a las 18:20, Laferrara se escondió ingeniosamente en el tacho azul, llevando consigo naranjas, agua, galletitas y hasta un celular para mantenerse comunicado. El fugitivo contaba con un barbijo y una manguera para respirar mientras permanecía entre la basura. Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad muestran a sus cómplices arrastrando el tacho cubierto por una manta y llevando colchones que actuaron como escudo contra los pinchazos durante la fuga.

Dos hipótesis se barajan sobre el escape: la primera sugiere que Laferrara fue rescatado por cómplices externos, mientras que la segunda plantea que aprovechó una requisa en la Unidad Residencia N°2 el 20 de octubre para evadirse. Este día, las cámaras del patio no funcionaban, lo que habría facilitado su fuga.

La empresa encargada del retiro de la basura, TODSE, pasaba varias veces por semana por los contenedores del penal. Las autoridades notaron que el día del escape, un vehículo ingresó dos veces, generando especulaciones sobre la colaboración externa en la fuga.

Mauricio Jesús Laferrara, alias «Caníbal», había sido condenado por varios homicidios, asociación ilícita, lavado de dinero y balaceras. Su vínculo con la familia Laferrara y la banda «Los Monos» ha dejado un rastro criminal en la historia de Rosario, marcado por asesinatos y enfrentamientos. La fuga cinematográfica de «Caníbal» se suma a su extenso prontuario delictivo y plantea preguntas sobre la seguridad en el sistema penitenciario.

El escape de este sicario deja en evidencia la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad en las cárceles para evitar episodios de esta índole, que comprometen la integridad de la sociedad.

 

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