Este miércoles, la Secretaría de Salud y Preservación del Medio Ambiente de San Lorenzo fue el escenario de un cruce clave. El titular del área, Eduardo Ros, y la subsecretaria María Elena D’Abate, recibieron a los jefes de Gestión y Operaciones de ACA para exigir respuestas inmediatas ante la recurrente emisión de polvillo y material particulado durante las maniobras de carga y descarga.
Reconocimiento y “promesas” técnicas
A diferencia de otras oportunidades, los representantes de la cerealera reconocieron explícitamente haber sufrido un problema técnico que derivó en las emanaciones que cubrieron las viviendas cercanas. Como medida de mitigación, informaron que implementarán un nuevo dispositivo tecnológico diseñado para prevenir la suspensión de partículas, aunque no se detallaron los plazos de ejecución.

Además, ante el malestar social, la firma aceptó habilitar un canal de comunicación directo con la comunidad. El objetivo es que los vecinos tengan una vía de respuesta inmediata cuando detecten episodios de polución, buscando transparencia en una relación que hoy está marcada por la desconfianza.
El antecedente del conflicto
No es la primera vez que ACA queda en el ojo de la tormenta. La ubicación estratégica, pero conflictiva, de la planta —en pleno corazón urbano de San Lorenzo— no admite márgenes de error técnico. Cabe recordar que, debido a incidentes similares y problemas logísticos previos, la municipalidad ya había impuesto restricciones severas, como la imposibilidad de ingresar camiones las 24 horas, una medida que impacta directamente en su capacidad operativa.
El municipio confirmó que mantiene un seguimiento técnico exhaustivo y está en diálogo permanente con el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe. Como autoridad máxima de control industrial, la provincia tiene ahora la última palabra sobre las sanciones o habilitaciones de los nuevos dispositivos que ACA prometió instalar para que la convivencia con los vecinos deje de ser una nube de conflicto.







